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Esta es una historia de amor, compromiso y gratitud; y aunque para los cubanos no es novedad, relatarse constituye obligación profesional. Tiene como escenario natural y social la precordillera de la Sierra Maestra y la gran obra educacional que es la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos.

Transcurre entre elevaciones, arroyos y exuberante vegetación del Caney de las Mercedes, en las tierras altas granmenses.

Los protagonistas son seres sensibles y empáticos: la maestra Mayelín Jiménez García y su discípulo Manniel Baldoquín Hernández. Ella, un referente en la educación especial; él, un adolescente con dificultades en el aprendizaje por insuficiencias cognitivas.

Emociona vivir ese instante en que una pedagoga, tras largo caminar por vías abruptas, llega al hogar de su único estudiante para ejecutar labor docente. Es hermosa esa gestión instructiva, afirma la reportera Anneris Fonseca.

Lecciones singulares

La educadora Mayelín Jiménez, del municipio granmense de Bartolomé Masó, ha dedicado más de tres lustros de su vida a instruir a niños con alteraciones en las capacidades para leer, escribir, calcular o razonar.

Esa disfunción en el sistema nervioso hace que los colegiales requieran adiestramiento personalizado, refiere la virtuosa docente. Señala que en Cuba, los infantes con muy baja autonomía para desplazarse hacia los centros de enseñanza, reciben la necesaria formación especializada en sus hogares.

Tal es el caso del masoense Manniel Baldoquín, ya con 15 años de edad; dice Mayelín que lo habilitará, de la mejor manera posible, para enfrentar su existencia futura.

La política institucional de un profesor para un alumno tiene alto impacto, subraya el maestro rural Salvador Hernández Fleitas. Comenta que centenares de educandos cubanos están acogidos a esa altruista modalidad.

Insigne educadora

La pedagoga Mayelín Jiménez García es muy querida en su natal demarcación del Caney de las Mercedes, ubicada en las planicies orientales. Me place recibir el cariño de estudiantes, instructores y vecinos, refiere la noble masoense.

Experta en educación especial, también mantiene presencia constante en las aulas de la escuela local Marcos Martí. Manifiesta que ante la ausencia a clases de otros profesores, asume la preparación temporal de ese alumnado.

Mis colegas son como familia, de ahí que ayude ante problemas diversos, afirma Jiménez García. Y su labor resalta, porque ella misma se sobrepone a serios padecimientos de salud, afirman familiares.

Ante la pizarra, Mayelín despliega saberes, motivaciones, datos y perenne sed por conocer. Esta maestra granmense es símbolo de constancia e ilustración, en un sector decisivo para el desarrollo integral del país.