Dos importantes espacios del Vedado capitalino son el Cine Yara y Coppelia. El primero quizás sea el emblema, entre las salas oscuras, de aquella etapa moderna de la arquitectura cubana, tan bien reflejada en la esquina de 23 y L y sus alrededores.

Primero se llamó “Warner” y luego “Radiocentro”, hasta adoptar el nombre actual en la década del 70 del siglo pasado. Con sus casi 2 mil butacas, todavía es el eje de las proyecciones cinematográficas de la ciudad. No hay estreno en Cuba que no se pase por la gran pantalla del Yara.

En el edificio, también hay una tienda donde se pueden comprar DVD de películas cubanas, libros sobre el audiovisual latinoamericano, camisetas con carteles de cine y otros souvenires.

Durante las celebraciones anuales del Festival de Cine Latinoamericano, el cine Yara atestigua el amor de los cubanos por el séptimo arte.

La catedral del helado

Casi todos los cubanos han ido o quieren ir alguna vez a Coppelia, esa enorme edificación dedicada exclusivamente a la venta de helados.

Allí se filmó la secuencia inicial de “Fresa y Chocolate”, una de las películas cubanas más famosas, y que fuera nominada al Oscar en 1994.

Abarca casi una manzana, una de cuyas caras es la esquina de 23 y L. Más de 400 empleados sirven helados a más de 30 mil clientes, diariamente.

El ballet no está desligado del origen de la “Catedral del Helado”, como se le conoce por su arquitectura modernista y de espacios amplios. La entrañable combatiente Celia Sánchez escogió el nombre inspirada en su obra favorita de la danza.

Ir a Coppelia es una arraigada tradición habanera, nacida de la necesidad de aplacar el calor.

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