Por: Joel García

Desde 1959, Cuba se ha convertido en una potencia del deporte mundial, pero la constitución del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación, INDER, el 23 de febrero de 1961 encauzó tamaña idea.

Bastaría sólo ilustrarlo con los 77 títulos olímpicos, más de 200 doradas mundiales, cientos de medallistas universales y más de 900 campeones en Juegos regionales y continentales.

Este país, además, comparte con muchas naciones del mundo cómo alcanzar esa verdadera revolución en el campo del ejercicio físico. Los cubanos somos decimoctavos en el medallero histórico olímpico, el más cotizado de todos, y lideramos a América Latina en estas justas cuatrienales.

Todos recordamos la idea fundacional de Fidel: “El deporte derecho del Pueblo”. Y así ha sido en estas seis décadas.

Arriba la masividad

Una de las primeras tareas del gobierno revolucionario cubano fue eliminar el profesionalismo deportivo y todas sus formas comerciales.

Desde los primeros años de 1960, la pirámide de nuestro sistema se inició con la Educación Física obligatoria en el proceso docente, en tanto los niños con más actitudes pasan a las escuelas de iniciación deportiva: EIDE.

La base de todos nuestros resultados descansa en la masividad, de la cual salen los mejores talentos. La idea reiterada hoy de potenciar el deporte para todos es solo la continuidad de aquella idea inicial.

En medio de los festejos por un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, será siempre preferible hablar en presente del deporte, como la gran obra que es y seguirá siendo.