Compartir

La preocupación por la conducta humana es un rasgo distintivo del pensamiento martiano. Por tanto, el reconocimiento de los valores ajenos es un elemento de su ideario.

Así lo escribió en el texto sobre la actriz Pilar Belava, publicado en México, en marzo de 1876. Es una manera de honrarse, y no la menos generosa, honrar a los demás, señaló Martí, juicio que reiteró más de una vez y que fue divisa a lo largo de su vida.

También lo expresó en una de sus crónicas acerca de Estados Unidos, en el diario La Opinión Nacional, de Caracas: …honrar a quien lo merece, honrarse a sí, y el negar honra a aquel a quien se la debe es quitarse honra a sí propio.

Pero sin dudas, la idea martiana al respecto más difundida está en su artículo sobre el venezolano Miguel Peña: Honrar, honra.

Honrar: un deber para Martí

En el presente que le tocó vivir, marcado por su comprensión de la necesidad de la independencia de Cuba, Martí asentó su labor patriótica en el deber de honrar a quienes lo merecían.

Su plena conciencia al respecto se evidencia en su mensaje A los cubanos, en septiembre de 1880: honrar a los que cumplieron con su deber es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás a que lo cumplan.

Y al patriota cubano Néstor Ponce de León le afirma en febrero de 1894: es tan gran placer, y tan propio de gente de valía, honrar a quien lo merece.

En su presidio político en Cuba reconoció que la honra puede ser mancillada, luego de que el gobierno colonial español lo sometiera a terribles trabajos forzados y a crueles castigos en las canteras habaneras.

El honor como base de la honra

Honra y honor fueron para Martí conceptos paralelos que implicaban valores elevados de la conducta humana. Durante su primera deportación a España publicó su drama titulado Adúltera.

Allí objetó tomar a broma el honor, que debe ser siempre una religión en nuestra alma.

Años después, en 1882, envió un escrito para el diario La Opinión Nacional, de Caracas, y planteó la siguiente postura crítica en torno a los malos usos del honor: ¡Mercadear con el honor, aunque se vaya a hacer un bien con el honor que se recibe, es cosa que saca el rubor de todo hombre puro al rostro!

Es así la virtud, que distribuida por el Universo equitativamente, siempre que en un espacio o localidad determinada falta en muchos, en uno solo se recoge, para que no se altere el equilibrio y venga a padecer la armonía humana.

Etiquetas: - -