En el último trimestre de 1891 se sucedieron acontecimientos notables en el quehacer organizativo de la emigración cubana que condujeron a la fundación del Partido Revolucionario Cubano.

Como resultado de su labor política unificadora, sintetizada en los discursos Con todos y para el bien de todos y Los pinos nuevos, fueron aprobadas las resoluciones propuestas por José Martí que establecían la creación de esa organización revolucionaria.

Las bases del Partido, fundadas en el principio de la unidad y agrupadas en 9 puntos, sintetizaban las directrices programáticas en las que venía trabajando el pensador cubano.

De ahí que el órgano político estaría enfocado a establecer las directrices de un pueblo nuevo y de sincera democracia, con métodos que desterraran las prácticas autoritarias y burocráticas de la colonia, tanto en lo político como en lo económico.