Con apenas 13 años de edad, Flavio Bravo Pardo se inicia en el trabajo para dar su aporte al sustento familiar, y se ocupa como mensajero, pintor y vendedor de billetes de lotería.

Pudo terminar la enseñanza primaria y en el quehacer laboral conoció de los atropellos y explotación generalizada a que sometían a los obreros en las disímiles ramas económicas.

Su sensibilidad captó esas barbaridades y humillaciones y pronto se enrola en la organización conocida como Hermandad de Jóvenes Cubanos, de la cual llegó a ser el presidente de la Comisión Nacional Obrera. En otras organizaciones revolucionarias a las que perteneció también sobresalió por su capacidad, honradez y valentía.

Flavio Bravo Pardo era de los que no temían y no se callaban ante las injusticias, y eso lo fue haciendo sobresalir en el ámbito laboral nacional.

Un luchador incansable

En 1941 Flavio Bravo participó en diferentes actos de apoyo a la Unión Soviética tras haber sido invadida por la Alemania hitleriana y fue jefe de uno de los destacamentos organizados para recibir instrucción militar con la aspiración de trasladarse a Europa y combatir el fascismo.

Al siguiente año el Partido Comunista de Cuba decidió que ocupara el cargo de responsable de Organización del Comité Nacional de la Juventud Revolucionaria Cubana y, además al fundarse la Juventud Socialista, lo designan al frente de ella.

Flavio Bravo Pardo fue martiano, comunista y en esta organización ocupó altos cargos. Al triunfo de la Revolución ocupó responsabilidades en las FAR y en 1981 fue presidente del Parlamento cubano, cargo en que se desempeñó 7 años hasta su deceso hace 31 años.