La Habana, Cuba. – El 18 de septiembre de 1980, Cuba estuvo pendiente del vuelo como si un pedacito de cada cubano fuera al espacio sideral para redescubrirlo en su ciencia y fantasía.

Fue el primer cosmonauta cubano y latinoamericano, Arnaldo Tamayo Méndez, quien hizo la hazaña de sacar visa para viajar a 550 kilómetros fuera de la Tierra.

Partió del cosmódromo de Baikonur, en la República de Kazajstán, en la nave Soyuz 38, que lo transportó hasta la estación orbital Saliut 6; luego diría que al observar la gran esfera debajo de sí y pensar que pertenecía a ella, se repetía: “Vengo de ahí”.

En el vuelo iba, junto a Arnaldo Tamayo, el cosmonauta ruso Yuri Romanenko, formando parte del proyecto espacial Intercosmos, promovido por la desaparecida Unión Soviética; el regreso a la Tierra fue el 26 de septiembre.

Experimentos en el Cosmos

Importantes investigaciones científicas estuvieron vinculadas al vuelo conjunto protagonizado por el ruso Yuri Romanenko y el cubano Arnaldo Tamayo Méndez.

Para llegar a ese asalto al Cosmos se prepararon más de 20 experimentos, en los que incidieron el talento y la voluntad de los científicos; entre ellos se encontraron el nuevo equipo de registro electroencéfalográfico Cortex, el crecimiento de cristales de sacarosa y la exploración por teledetección del territorio cubano desde el espacio.

Años después de la hazaña, Arnaldo Tamayo Méndez, cosmonauta número 100, confesó que una de sus más grandes emociones fue ver al planeta azul desde una perspectiva única y posiblemente irrepetible.

Y añadió: “En los momentos de descanso me dedicaba a ver mi planeta, porque pensaba que volverlo a mirar desde allí me sería casi imposible e irrepetible”.