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El General de Ejército Raúl Castro Ruz fue la primera personalidad política que llegó, en horas de la mañana, para la inauguración de la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García González, en Las Tunas.

Los pasos ágiles y largos del líder histórico, los recuerda del 26 de julio de 1997 Margarita García Laguna, la primera directora de la institución, quien compartió con Fidel y Raúl.

En horas de la tarde volvió Raúl, y al llegar Fidel la emocionó el abrazo efusivo entre los dos hermanos, como si existiera un largo tiempo que no se vieran.

Pasado el acto, Margarita se sintió impresionada entre tantas personalidades; y cuando Raúl le pregunta si su hermano no ha firmado el libro de visitantes, la alerta de verificar que el lapicero escriba, y a Fidel le pide firmar la hoja más arriba porque todos tenían que firmar.

Alegre y muy cubano

Rememora Margarita García la solicitud de Raúl de hablar con ella, y el comentario a Vilma de que una mujer iba a dirigir la Plaza de la Revolución de Las Tunas, lo cual le confirmó ella con orgullo.

La testimoniante significó el interés de Raúl por la historia de la localidad, cómo le habló del IV Frente oriental y en el Salón de los Generales le preguntó sobre Juan Fernández Ruz, de quien le pidió averiguar porque –dijo- ese General debe ser familia nuestra.

A partir de sus vivencias acerca de Raúl, Margarita lo describió alegre, contagioso en sus expresiones y muy cubano, además de sentirse en familia hablando con él.

Junto a las facetas del guerrillero y el exigente militar, en el pueblo se conservan anécdotas de Raúl como el ser humano con muestras de cariño en su relación familiar, y la especial devoción hacia su hermano Fidel.