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La Habana, Cuba. – Luego de abordar la semana pasada el traje cretense, conozcamos qué sucedió en Grecia, donde toda la manifestación espiritual helénica giraba en torno al hombre.

La claridad, el sentido lógico, intelectual, el módulo humano, el interés por la perfección de las formas son características del helenismo artístico de entonces. Con relación al traje, se conoce que el lino resultó el tejido ideal para las túnicas, por su finura y livianidad.

La tela era sometida a un plisado retorciéndola para formar los pliegues deseados. Por otra parte, la lana mantuvo su color original, blanco crudo, aunque el gusto por los colores vivos no estuvo siempre excluido de la indumentaria griega.

El traje helénico, igual que el egipcio, era de telas colgantes pero carentes de forma, de cortes o costuras; sin embargo, con aquellas telas lograban los más diversos atuendos.

Más características helénicas

El peinado femenino griego se caracterizó por la suavidad de sus rizos, bucles o trenzas. Llevaban el pelo recogido con finos moños adornados con joyas sencillas como cintillos o cadenetas.

El hombre, en un periodo más antiguo usó barba, luego se rasuró y peinó con rizos cortos, en tanto cubrían su cabeza con un sombrero combado o puntiagudo de paja. El calzado para ambos sexos fue la sandalia, sujetada mediante correas largas y elegantes.

Ahora bien, como indumentaria de guerra, los caballeros y tropas ligeras utilizaban el llamado clámide, cuya forma era rectangular, de lana espesa.

El casco griego, desde su origen, fue distinto al de los pueblos de Asia occidental; la parte superior era hemisférica, con una pieza que cubre la nariz, penachos laterales y una cimera de cola de caballo, y si no había casco utilizaban gorro.

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