Por Marilys Suárez Moreno
Con el advenimiento de un nuevo año, se produjo el primero de enero de 1959 el ansiado triunfo de la Revolución Cubana.
La huida de Batista esa madrugada, hizo que el pueblo de la capital, fundamentalmente, se volcara a las calles a celebrar la victoria que ya corría de boca en boca.
Fue una jornada de fiesta y alegría que involucró a todo el país y marcó el triunfo definitivo de la Revolución.
Un día antes había capitulado el regimiento Leoncio Vidal de Santa Clara ante la acometida de las fuerzas comandadas por el Che y tomada la ciudad. Mientras las tropas de Camilo Cienfuegos habían rendido a Yaguajay, Placetas y otros territorios, consolidando el triunfo del Ejército Rebelde.
La huelga que consolidó el triunfo
Aquel primer día de enero Cuba bullía de acontecimientos. Fidel, desde Palma Soriano dirigía un vibrante llamado a la nación. Se convocaba a una Huelga General revolucionaria, incluyendo todos los territorios no liberados aún, con el objetivo de tomar los sindicatos mujalistas y abortar las maniobras de un golpe de estado en marcha.
La convocatoria encontró una contundente respuesta en el pueblo que tomó el control de las fábricas y centros laborales que se convirtieron en trincheras revolucionarias, mientras las calles se llenaban de ciudadanos que apoyaban la inmovilización de la nación.
Durante cuatro días el país se paralizó, mientras Fidel, en Santiago de Cuba, tomaba decisiones e iba estabilizando la situación y preparando la Gran Caravana de la Libertad que recorrería el país.
Una fuerza aglutinadora
El transporte fue paralizado y los trabajadores de los paraderos y los ómnibus tomaron las estaciones de policía y organizaron milicias en sus centros laborales.
El Frente Obrero Nacional Unido actuaba con fuerza aglutinadora de los ímpetus de los que se oponían a la tiranía.
El paro se extendió a los comercios y otros sectores. El cuatro de enero, desde Camagüey, el líder de la Revolución dio por concluido aquel histórico paro nacional que definió como la más hermosa victoria de nuestro pueblo.
Porque fue la clase obrera, la que dio en la huelga general que promovió con el Ejército Rebelde, el puntillazo final a aquellos planes de escamotearle al pueblo la victoria y la que dio todo el poder a la Revolución, dijo Fidel Castro