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Cuba figuró en el grupo de 11 países latinoamericanos y caribeños que aplicó un programa de indicadores para determinar el efecto de los plaguicidas, metales pesados y contaminantes emergentes en ecosistemas acuáticos de importancia de la agricultura y agroindustria.

El objetivo de su implementación, de 2014 a2017, consistió en monitorear los sistemas acuáticos, ríos y lagos en la región, con el objetivo de proporcionar a las autoridades gubernamentales una herramienta de alerta temprana sobre la calidad del agua.

La evaluación por especialistas comprendió la calidad de los modelos acuatorios, por medio de análisis físico-químicos, monitoreo de macro invertebrados y la utilización de modelos informáticos.

Además, la introducción de una estrategia de comunicación permitió presentar los productos y resultados en el nivel nacional y regional.