Carlos del Porto Blanco
En el mes de enero, durante el Economic World Forum, Foro de Davos, se presentó el Informe Perspectivas de Ciberseguridad Global 2026, 64 páginas, elaborado por esa institución en colaboración con la consultora Accenture.
Los amateurs hackean sistemas, los profesionales hackean personas. Bruce Shneier.
En una era definida por la aceleración del cambio tecnológico, la persistente volatilidad geopolítica y la creciente brecha de capacidades, el panorama cibernético se ha convertido tanto en un catalizador del progreso como en un vector de profundo riesgo.
El riesgo de ciberseguridad en 2026 se acelera, impulsado por los avances en IA, la creciente fragmentación geopolítica y la complejidad de las cadenas de suministro. Esos cambios se ven agravados por el persistente dilema de la soberanía y la generalizada desigualdad cibernética, dos factores que exponen vulnerabilidades sistémicas. El resultado es un entorno de amenazas donde la velocidad y la magnitud de los ataques ponen a prueba los límites de las defensas tradicionales.
Es necesario, proporcionar a los directivos de todos los niveles y sectores los conocimientos necesarios para afrontar los desafíos cibernéticos, puedan redefinir las estrategias empresariales, las inversiones y las iniciativas gubernamentales. Así como aprovechar las oportunidades que ofrece el panorama actual de la ciberseguridad.
El informe se propone transmitir a los directivos un mensaje claro: la ciberseguridad no está predeterminada. El futuro depende de las decisiones que se tomen hoy. Invirtiendo en previsión, capacidades, innovación, y fortaleciendo la colaboración entre diferentes sectores se puede transformar la volatilidad en impulso y construir un futuro digital más seguro y resiliente.
Este último informe examina la intersección entre la adopción de la IA y la preparación cibernética, y las disparidades emergentes que crea la innovación. En el frente geopolítico, la fragmentación y la soberanía.
Esas preocupaciones transforman la cooperación y la confianza entre las naciones. Las amenazas híbridas y la escalada de ciberataques reflejan la creciente volatilidad del entorno global. Desde una perspectiva económica, el acceso desigual a los recursos y la experiencia sigue ampliando la desigualdad cibernética.
En definitiva, fortalecer la resiliencia cibernética colectiva se convierte en un imperativo tanto económico como social. ¡La ciberseguridad es un ámbito donde la colaboración no solo es posible, sino también imprescindible? un recordatorio de que, incluso en medio de la fragmentación, las dificultades económicas y la incertidumbre, la acción colectiva puede impulsar el progreso para todos.
Se presentan tres tendencias clave que los ejecutivos deberían tener en cuenta en materia de ciberseguridad en 2026:
- La IA está impulsando la carrera armamentística cibernética.
Según el 94 % de los encuestados, se prevé que la IA sea el principal motor de cambio en la ciberseguridad durante el 2026. Ese creciente reconocimiento se traduce en acciones concretas en todas las organizaciones. El porcentaje de encuestados que evalúan la seguridad de las herramientas de IA casi se duplicó con respecto al año anterior, pasando del 37 % en 2025 al 64% en 2026.
Al mismo tiempo, las vulnerabilidades de la IA se aceleran a un ritmo sin precedentes: el 87 % de los encuestados identificó las vulnerabilidades relacionadas con la IA como el riesgo cibernético de más rápido crecimiento durante el 2025.
- La geopolítica es una característica definitoria de la ciberseguridad
En 2026, la geopolítica seguirá siendo el factor principal que influye en las estrategias generales de mitigación de riesgos cibernéticos. Aproximadamente el 64 % de las organizaciones tienen en cuenta los ciberataques con motivaciones geopolíticas, como la interrupción de infraestructuras críticas o el espionaje.
Cabe destacar que el 91 % de las organizaciones de más de 100 mil empleados han cambiado sus estrategias de ciberseguridad debido a la volatilidad geopolítica. En el contexto de esa volatilidad, la confianza en la preparación nacional en materia de ciberseguridad sigue disminuyendo: el 31 % de los encuestados manifiesta poca confianza en la capacidad de su país para responder a incidentes cibernéticos importantes, frente al 26 % del año pasado. Es de destacar que el 91 % de las organizaciones de más de 100 mil empleados cambiaron sus estrategias de ciberseguridad debido a la volatilidad geopolítica.
Los niveles de confianza varían mucho entre regiones. Los encuestados de Oriente Medio y el Norte de África expresan un alto grado de confianza en la capacidad de su país para proteger la infraestructura crítica (84 %), mientras que la confianza es menor entre los encuestados de América Latina y el Caribe (13 %).
Incidentes que afectaron a infraestructuras clave, como aeropuertos e instalaciones hidroeléctricas, pusieron de manifiesto esas preocupaciones. A pesar de su papel fundamental en la protección de infraestructuras críticas, el sector público manifestó una confianza notablemente menor en la preparación nacional. Alrededor del 23 % de las organizaciones del sector público informaron tener capacidades de ciberresiliencia insuficientes.
- El fraude cibernético amenaza tanto a los directores ejecutivos como a los hogares.
En la encuesta, el 73 % de los encuestados informó que ellos o alguien de su red se habían visto afectados personalmente por fraudes cibernéticos a lo largo de 2025.
Los directores ejecutivos (CEO) consideran que el fraude cibernético es su principal preocupación, cambiando el enfoque del ransomware a riesgos emergentes como el fraude cibernético y las vulnerabilidades de la IA.
Por el contrario, los responsables de seguridad (CISO) siguen preocupados por el ransomware y la resiliencia de la cadena de suministro. Eso refleja la divergencia en las prioridades de ciberseguridad entre la alta dirección y el personal operativo.
Cinco años del Informe Perspectivas globales de ciberseguridad
Durante el 2025, el ciberespacio se entrelazó profundamente con la geopolítica, la economía global y la vida cotidiana de individuos e instituciones. Una nueva generación de incidentes cibernéticos puso de manifiesto la fragilidad de esas conexiones: interrupciones en las cadenas de distribución y fabricación, ralentización del transporte aéreo, intrusiones en sistemas del sector público y caídas de la Nube a gran escala. Cada evento subrayó la estrecha interconexión del ecosistema digital, donde un único fallo local o un ataque dirigido puede desencadenar rápidamente consecuencias a escala global.
En 2026, la ciberseguridad seguirá evolucionando en los ámbitos tecnológico, geopolítico, económico y estratégico. En ese contexto, la ciberseguridad deja de ser una función técnica secundaria para convertirse en una preocupación estratégica fundamental para gobiernos, empresas y sociedades. Este año pondrá a prueba no solo la preparación tecnológica global, sino también la capacidad de armonizar políticas, ética y colaboración para defender un mundo cada vez más digital.
En los últimos cinco años, el informe Global Cybersecurity Outlook ha analizado la evolución de los riesgos relacionados con el panorama digital, desde la urgencia de la digitalización impulsada por la pandemia hasta el entorno actual de creciente complejidad, fragmentación y transformación tecnológica.
La edición del 2022 reflejó un mundo que se adaptaba a una conectividad sin precedentes. Mientras las organizaciones se apresuraban a digitalizar sus operaciones durante la pandemia de covid-19, el informe advirtió sobre la creciente brecha de capacidades que dejó a las instituciones y naciones más pequeñas luchando por proteger su infraestructura cada vez más digital.
Para 2023, el riesgo cibernético se había vuelto inseparable de la geopolítica. El informe documentó cómo la creciente inestabilidad geopolítica y las interdependencias de las cadenas de suministro reconfiguraron las prioridades corporativas.
El documento del 2024 describió un mundo de polarización y progreso desigual. La economía de la ciberseguridad creció más rápido que la economía global, pero este crecimiento enmascaró una creciente desigualdad cibernética entre las organizaciones resilientes y con recursos suficientes y aquellas que se estaban quedando atrás
En 2025, la cuarta edición concluyó que una serie de factores combinados —la tensión geopolítica, las intrincadas cadenas de suministro, la proliferación de regulaciones y la rápida adopción de tecnología— estaban creando una era de creciente complejidad e imprevisibilidad.
A lo largo de estos cuatro años y de cara al quinto, destaca un tema: la colaboración se ha vuelto indispensable en un mundo fragmentado que se enfrenta a amenazas crecientes, una brecha tecnológica cada vez mayor y una desigualdad cada vez mayor que corre el riesgo de profundizar la brecha en la ciberresiliencia.
Las prioridades de los directores ejecutivos en un panorama cibernético cambiante
La encuesta Perspectivas Globales de Ciberseguridad 2026 recabó opiniones de más de cien directores ejecutivos de diversos sectores y regiones. Sus respuestas ofrecieron una perspectiva única sobre cómo esos directivos perciben la evolución del panorama cibernético.
Panorama de amenazas
Como ya se mencionó el fraude cibernético es la principal preocupación de los directores ejecutivos, mientras que el ransomware sigue siendo la principal preocupación de los CISO. En 2025, los directores ejecutivos estaban más preocupados por los ataques de ransomware, seguidos del fraude, habilitado por ciberseguridad.
En 2026, sus prioridades cambiaron. El fraude cibernético y el phishing ocupan el primer lugar, mientras que las vulnerabilidades de la IA se sitúan en segundo lugar. Para los CISO, los principales riesgos mostraron una marcada continuidad: los ataques de ransomware siguen siendo la principal preocupación y la interrupción de la cadena de suministro se mantiene consistentemente en segundo lugar durante ambos años. Eso sugiere que los directores ejecutivos priorizan la prevención de pérdidas financieras y se preparan para nuevas amenazas, mientras que los CISO siguen centrados en la resiliencia operativa.
Los directores ejecutivos de empresas altamente resilientes están preocupados por las vulnerabilidades de la IA. A medida que se fortalece la resiliencia, la percepción del riesgo se desplaza hacia las amenazas emergentes: entre los directores ejecutivos de organizaciones altamente resilientes, las vulnerabilidades relacionadas con la IA se sitúan en primer lugar. Eso sugiere que las organizaciones resilientes están más atentas a los riesgos cambiantes que plantean las tecnologías avanzadas.
Riesgo de IA
Las filtraciones de datos y el avance de las capacidades adversarias dominan las preocupaciones de los directores ejecutivos sobre la IA generativa.
Los directores ejecutivos identifican las fugas de datos (30 %) y el avance de las capacidades de los adversarios (28 %) como las preocupaciones de seguridad más importantes relacionadas con la IA generativa. Esos dos riesgos destacan claramente por encima de los demás, lo que indica que la exposición de datos confidenciales a través de la IA generativa y la creciente sofisticación de los ciberatacantes son los principales problemas que preocupan a los directores ejecutivos de cara a 2026.
Geopolítica
Los directores ejecutivos del sector privado cuestionan la preparación nacional ante ciberataques importantes contra infraestructuras críticas. Éstos identifican las fugas de datos (30 %) y el avance de las capacidades de los adversarios (28 %) como las preocupaciones de seguridad más importantes relacionadas con la IA generativa. Las filtraciones de datos y el avance de las capacidades adversarias dominan las preocupaciones de los ellos sobre la IA generativa.
Esos dos riesgos destacan claramente por encima de los demás, lo que indica que la exposición de datos confidenciales a través de la IA generativa y la creciente sofisticación de los ciberatacantes son los principales problemas que preocupan a los directores ejecutivos de cara a 2026. Menos del 45 % de esos directores ejecutivos confían en la capacidad de su país para responder a incidentes cibernéticos importantes dirigidos contra infraestructuras críticas.
Alrededor del 52 % de los directores ejecutivos de organizaciones con alta resiliencia priorizan la inteligencia sobre amenazas dirigidas a actores estatales, en comparación con el 13 % de los directores ejecutivos de organizaciones con resiliencia insuficiente. De igual modo, el 48 % de los directores ejecutivos de esas organizaciones están aumentando la colaboración con agencias gubernamentales y grupos de intercambio de información, mientras que solo el 6 % de los directivos de organizaciones con resiliencia insuficiente informan hacerlo. Eso indica que la resiliencia ya no se construye de forma aislada, sino que se logra mediante el intercambio de información y la colaboración.
Resiliencia
Los directores ejecutivos de organizaciones altamente resilientes citan los riesgos del ecosistema externo como el principal desafío para la ciberresiliencia, mientras que sus homólogos menos resilientes señalan la escasez de financiación y de personal cualificado.
A medida que mejora la resiliencia organizacional, los directores ejecutivos desvían cada vez más su atención de las limitaciones de recursos internos, desde la escasez de financiación o de personal cualificado hasta los riesgos más amplios del ecosistema, en la encuesta, el 78 % de los directores ejecutivos de organizaciones altamente resilientes identificaron la dependencia de la cadena de suministro y de terceros como el principal desafío para fortalecer aún más la resiliencia. Por otro lado, la escasez de personal cualificado en ciberseguridad (56 %) y la falta de fondos (63 %) fueron los principales desafíos identificados por los directores ejecutivos de organizaciones con una resiliencia insuficiente para mejorar su ciberseguridad.
Cadena de suministros
Los directores ejecutivos de organizaciones altamente resilientes integran la seguridad en su proceso de adquisiciones (70 %) y priorizan las evaluaciones de madurez de los proveedores (59 %) para abordar el riesgo de la cadena de suministro.
Falta de equidad
Fuera de Europa y Norteamérica, más de la mitad de los directores ejecutivos admiten carecer de las habilidades necesarias para alcanzar los objetivos actuales de ciberseguridad, siendo África subsahariana (70 %) y América Latina y el Caribe (69 %) las regiones con mayores deficiencias.
Las tendencias que están transformando la ciberseguridad
A medida que las organizaciones se enfrentan a las amenazas de la IA, la volatilidad geopolítica y las vulnerabilidades de la cadena de suministro, la necesidad de resiliencia nunca ha sido más evidente.
La IA está transformando el riesgo, acelerándolo tanto el ataque como la defensa
Se prevé que la IA sea el principal motor de cambio en ciberseguridad durante el 2026, según el 94 % de los encuestados. La IA está transformando el panorama de la ciberseguridad en tres dimensiones interconectadas. En primer lugar, la integración generalizada de sistemas de IA introduce una superficie de ataque ampliada, creando nuevas vulnerabilidades que los controles tradicionales no fueron diseñados para abordar.
En segundo lugar, los defensores aprovechan la IA para fortalecer sus capacidades cibernéticas: aumentar la detección, acelerar la respuesta a incidentes y automatizar tareas analíticas de gran volumen. En tercer lugar, los actores de amenazas están utilizando la IA para mejorar la escala, la velocidad, la sofisticación y la precisión de sus ataques, impulsando una nueva generación de explotación automatizada e ingeniería social dirigida.
En conjunto, esas dinámicas ilustran la doble función de la IA: multiplicar la fuerza defensiva y, a la vez, actuar como catalizador para los atacantes. A medida que se intensifica esa competencia tecnológica, las organizaciones pasan de una seguridad reactiva a una proactiva, al tiempo que reevalúan la gobernanza, la validación y la supervisión en cada etapa de la adopción de la IA.
La geopolítica es una característica definitoria de la ciberseguridad
En un entorno global cada vez más fragmentado, marcado por conflictos, tensiones geoeconómicas, guerras comerciales, sanciones y una creciente competencia tecnológica, la geopolítica se ha convertido en una fuerza determinante que configura la ciberseguridad.
Los datos de la encuesta revelan que el porcentaje de empresas que modificaron su estrategia de ciberseguridad debido a la geopolítica disminuyó del 93 % en 2023 al 66 % en 2026, la geopolítica sigue siendo el principal factor que influye en las estrategias generales de mitigación de riesgos cibernéticos. Eso sugiere que la ola inicial de adaptaciones tras la inestabilidad geopolítica que acaparó los titulares en 2022 y 2023 pasó, y que el riesgo geopolítico es ahora un factor determinante en la ciberdefensa.
El panorama cambiante del cibercrimen: IA, fraude y respuesta global, si bien el porcentaje de organizaciones.
Durante el 2025, varios casos de ciberdelincuencia de gran repercusión dominaron los titulares, con ciberataques que interrumpieron el comercio minorista, las empresas y las operaciones de fabricación, e incluso tuvieron como objetivo los círculos infantiles.
¡El ransomware sigue siendo la principal preocupación de los CISO? por el contrario, los directores ejecutivos tienden a estar más preocupados por el impacto empresarial más amplio de los fraudes. Para los CISO, esa preocupación refleja la importante interrupción operativa que un ataque de ransomware exitoso puede infligir a la disponibilidad de los sistemas críticos de tecnología de la información y tecnología operativa. Muchos de los principales incidentes cibernéticos que fueron noticia en 2025 fueron, de hecho, impulsados por demandas de ransomware.
El ransomware es una de las tácticas más lucrativas para los ciberdelincuentes, sigue siendo una amenaza persistente, y se espera que la creciente integración de la IA en los métodos de ataque haga que estos ataques sean aún más efectivos.
El fraude cibernético sigue creciendo en magnitud, causando graves daños a personas y organizaciones en todo el mundo. Según los datos de la encuesta el 77 % de los encuestados reportó un aumento general del fraude cibernético y el phishing, mientras que el 73 % afirmó que ellos o alguien de su red se habían visto afectados personalmente por este tipo de fraude. Los tres tipos de ataques más comunes reportados son el phishing (incluidos el vishing y el smishing), el fraude de pagos y el robo de identidad.
La ciberresiliencia es clave para salvaguardar el valor económico
La resiliencia cibernética sustenta la capacidad de una organización para minimizar el impacto de incidentes cibernéticos significativos en sus principales metas y objetivos comerciales.
Los datos de la encuesta muestran una creciente confianza en la ciberresiliencia organizacional. Si bien el 64 % de las organizaciones informan haber cumplido con sus requisitos mínimos de ciberseguridad. En cuanto a los requisitos de resiliencia, independientemente de las variaciones regionales o sectoriales, solo el 19 % afirmó que la ciberresiliencia superaba sus requisitos. Sin embargo, eso representa un aumento de dos dígitos en comparación con 2025, cuando solo el 9 % informó superar los requisitos de resiliencia.
Garantizar las cadenas de suministro en medio de riesgos de opacidad y concentración
La cadena de suministro digital está altamente interconectada, con dependencias dentro y entre industrias que a menudo no están claramente definidas. Una brecha o interrupción en un proveedor puede propagarse por todo el ecosistema, afectando la producción, las operaciones e incluso a otros proveedores o clientes. Esa complejidad dificulta la evaluación y gestión eficaz del riesgo cibernético. Los ataques a proveedores de software o servicios de uso generalizado pueden tener repercusiones globales.
Esas interdependencias críticas quedaron de manifiesto con el ciberataque que afectó a aeropuertos de toda Europa en septiembre de 2025, donde una brecha relativamente menor dirigida a los sistemas de facturación y embarque utilizados por varios centros aeroportuarios importantes provocó una cascada de interrupción de las operaciones aeroportuarias, con retrasos y cancelaciones de vuelos. Aunque el daño inmediato se contuvo, el incidente expuso la fragilidad de las cadenas de suministro digitales interconectadas, lo que llevó a los participantes en los grupos focales para este informe a reflexionar sobre lo devastador que podría ser un ataque similar si se dirigiera a hospitales u otra infraestructura crítica.
La preocupación por la resiliencia de las cadenas de suministro frente a los ciberataques sigue inquietando a los directivos de empresas y de ciberseguridad. Los datos de la encuesta muestran que el 65 % de las grandes empresas por ingresos indican que las vulnerabilidades de terceros y de la cadena de suministro son su mayor desafío, cifra que aumentó desde el 54 % en 2025 al 65 % en el 2026.
Factores que impulsan la desigualdad cibernética en 2026
La capacidad cibernética en el ecosistema global sigue siendo desigual entre industrias y regiones, debido a las diferencias en habilidades, recursos, infraestructura digital disponible y marcos de gobernanza. Si bien algunas organizaciones continúan invirtiendo en seguridad, muchas otras enfrentan dificultades para mantener incluso un nivel básico de ciberseguridad.
Ese desequilibrio, conocido como inequidad cibernética, genera vulnerabilidades que van más allá de las entidades individuales, exponiendo a riesgos a cadenas de suministro interconectadas enteras. El informe analizó esa inequidad a través de tres dimensiones clave: organizaciones pequeñas frente a grandes? economías desarrolladas frente a economías emergentes? y disparidades entre sectores.
Los datos de la encuesta revelaron que las percepciones de los niveles de resiliencia aún varían entre regiones. Los encuestados de Oriente Medio y el Norte de África expresan altos grados de confianza en los niveles de resiliencia, mientras que en América Latina y el Caribe y el África subsahariana se expresan niveles más bajos. A pesar de la creciente confianza en la ciberresiliencia en general, persisten las desigualdades entre las organizaciones pequeñas y grandes. Los datos de la encuesta indican que las organizaciones pequeñas (por ingresos) tienen el doble de probabilidades de experimentar niveles de resiliencia insuficientes que las organizaciones grandes. De manera similar, entre los sectores, los datos de la encuesta revelan que la brecha persiste: El sector público un 23 %, en comparación con sólo un 11 % en el sector privado.
Los futuros vectores de amenaza están surgiendo en silencio
Si bien la IA continúa dominando el panorama de la ciberseguridad, otras tecnologías y vectores de amenazas ganan terreno discretamente y se espera que afecten a la ciberseguridad para 2030.
Basándose en una sesión con miembros de los Consejos del Futuro Global, incluido Inteligencia Artificial General, aire limpio, ciberseguridad, fronteras de datos, finanzas descentralizadas, fronteras de la tecnología energética, biología generativa, geopolítica, integridad de la información y computación de próxima generación: es posible integrar sus perspectivas de futuro con los datos de la encuesta Perspectivas globales de ciberseguridad 2026 para revelar los riesgos emergentes que probablemente definirán la ciberseguridad en los próximos años.
Estos son: Sistemas autónomos y Robótica, Monedas digitales, Tecnologías espaciales y cables submarinos, Desastres naturales y cambio climático y Tecnologías cuánticas.
El panorama cibernético en constante evolución de 2026 se define por la aceleración del cambio tecnológico, la profundización de las interdependencias y las persistentes desigualdades.
A medida que las organizaciones se enfrentan a un aumento de las amenazas impulsadas por la IA, la volatilidad geopolítica y las vulnerabilidades de la cadena de suministro, la necesidad de resiliencia nunca ha sido más evidente. Los hallazgos de este año subrayan que el riesgo cibernético ya no es solo un problema técnico, sino una preocupación estratégica, económica y social que exige una acción coordinada en todos los ámbitos, sectores y fronteras.
Mientras que los adversarios aprovechan la automatización y las tácticas avanzadas para explotar las debilidades sistémicas, el desafío para los defensores radica en mantenerse al día, no solo a través de la innovación tecnológica, sino también fortaleciendo la gobernanza, invirtiendo en habilidades y fomentando una cultura de confianza y colaboración.
La brecha entre las organizaciones altamente resilientes y las que se están quedando atrás sigue siendo enorme, y la escasez de personal cualificado y las limitaciones de recursos amplifican el riesgo sistémico.
Las organizaciones que integran la resiliencia en sus agendas de liderazgo, gestionan de forma proactiva los riesgos de la cadena de suministro y la IA, e involucran a sus ecosistemas más amplios, están mejor posicionadas para resistir las crisis y adaptarse a la incertidumbre. El cambio hacia la colaboración basada en inteligencia, las pruebas basadas en escenarios y la armonización regulatoria indica una maduración del enfoque de la defensa colectiva.
En definitiva, construir un futuro digital seguro requiere más que soluciones técnicas. Exige un liderazgo decisivo, una responsabilidad compartida y el compromiso de elevar el nivel de seguridad colectivo, garantizando que la resiliencia sea accesible para todos, no solo para quienes cuentan con mayores recursos. A medida que las fronteras entre el mundo digital y el físico se difuminan, las organizaciones que prosperen serán aquellas que reconozcan la ciberresiliencia como una responsabilidad estratégica compartida, que sustenta la confianza, impulsa la innovación y salvaguarda los cimientos interconectados de la sociedad global.
Referencias
- WEF_Global_Cybersecurity_Outlook_2026. Obtenido de: https://reports.weforum.org/docs/WEF_Global_Cybersecurity_Outlook_2026.pdf