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Sancti Spíritus, Cuba. – El triciclo eléctrico de Gerardo Díaz González parece pequeño parqueado frente al patio del hospital Pediátrico Provincial de Sancti Spíritus, pero su presencia se ha vuelto imprescindible a la hora de trasladar medicamentos y transfusiones de sangre.

Gerardo tiene 92 años y una voluntad individual puesta al servicio colectivo, por lo que cada día se levanta a las 5:00am para recoger también el pan de los niños hospitalizados.

A su edad, cuando la mayoría descansa, él sostiene una parte concreta de la cadena logística de una institución médica y no reclama reconocimientos, solo sigue sin detenerse en su vehículo eléctrico porque sabe lo que está en juego.

Con él va la certeza de que existen voluntades capaces de madrugarle al cansancio y así, sin discursos ni ceremonias, este nonagenario demuestra que la verdadera grandeza no hace ruido si cumple con el deber.