Carlos del Porto Blanco
El Ballet Nacional de Cuba ofreció una función de gala para celebrar los 65 años de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional.
El programa se conformó con las siguientes obras: Muñecos, coreografía de Alberto Méndez; Tarde en la siesta, del mismo autor; End of time, de Ben Stevenson; La muerte del cisne, de Mauro de Candia; Diana y Acteón, sobre la original de Marius Petipa; y Canto Vital, de Azari Plisetski.
Mi ballet es del pueblo. Antonio Gades
El ballet Muñecos (Carolina Fonseca y Roque Salvador), se basa en el tema de los muñecos que toman vida durante la noche, algo vigente desde los inicios de la literatura y el teatro, esta vez con una muñeca típica cubana y el recurrente soldado de plomo. Un rayo de luna y la fabulación promueven la vida y el amor. Pero el resplandor de la magia llega a su fin, y sólo la nostalgia queda en el espacio. Ese es el motivo de Muñecos creado por el coreógrafo cubano Alberto Méndez. Se estrenó el 6 de febrero en la Fumoukan Hall, de Tokio, Japón y obtuvo el primer premio y medalla de oro en coreografía moderna. En Cuba se vio por primera vez, el 21 de mayo de 1978, en el Teatro García Lorca, hoy Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
Desde su estreno, Muñecos se ha mantenido en el repertorio de la compañía, que lo ha presentado en sus giras nacionales y en múltiples escenarios extranjeros, siempre con gran éxito. De igual manera, integra el repertorio de otras agrupaciones danzarias cubanas y de Polonia, Hungría, Panamá, Brasil, Colombia, México, España y Puerto Rico, entre otros países de Europa y América.
Tarde en la siesta (Ana Pessino, Nadila Estrada, Alianed Moreno y Erika Prieto) es una de las obras cumbre de la coreografía cubana e hispanoamericana. Se estrenó el 1 de marzo de 1973, en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”. Desde entonces es un título emblemático del Ballet Nacional de Cuba, que la ha presentado en varios escenarios del mundo. Ha sido incorporada al repertorio de agrupaciones danzarias de Europa y América.
La coreografía, en toda su estructura coreográfica evoca exprofeso al célebre Grand pas de quatre de la Era Romántica, presenta estampas de un sector de la mujer cubana a principios del siglo XX, en una atmósfera señorial en la que se revelan sus caracteres y contradicciones. Eso se expresa en las complejas relaciones entre cuatro hermanas, cuyos nombres (Consuelo, Soledad, Dulce y Esperanza), usuales en la cultura hispanoamericana, sugieren rasgos de la psicología de cada una de ellas.
La música seleccionada por el coreógrafo fueron siete piezas para piano del Maestro Ernesto Lecuona: Crisantemo, para la Entrée, el Ensemble y el final; Vals en Sí Mayor (conocido también como Rococó), para la variación de Esperanza; A la antigua (una pieza a la que su autor llamaba El Tanguito de mamá), como variación de Dulce; Bellflowers para el sucinto Pas de deux entre la hermana mayor y la hermana más pequeña (Consuelo y Esperanza); En tres por cuatro, como variación de Soledad; Preludio en la noche, para la variación de Consuelo, y Vals azul como coda del ballet.
End of time (Carolina Estrada y Bertho Rivero) del coreógrafo británico Ben Stevenson, fue creado en 1984 para una participación en el Concurso Internacional de Ballet de Tokio, Japón, en el que el coreógrafo obtuvo la Medalla de oro por esa obra; y los bailarines, sendas Medallas de plata. En Cuba se estrenó el 27 de noviembre de 2010, en el Teatro Milanés, de Pinar del Río. Para crear este ballet, Stevenson se inspiró en el filme postapocalíptico y de ciencia ficción On the Beach (La hora final), de Stanley Kramer (1959), a partir de la novela homónima de Nevil Shute. A la manera de una elegía, en un espacio devastado por la guerra y la muerte, el amor une a la última pareja de la civilización.
Como música, el coreógrafo británico utilizó el tercer movimiento, Andante, de la Sonata para violonchelo y piano, en sol menor, Opus 19, compuesta en 1901 por Serguei Rachmaninov.
La muerte del cisne (Karel Albernas), es una coreografía del italiano Mauro de Candia, con música del compositor francés Camille Saint-Saëns. En 1905, a partir del movimiento 13 (El cisne), de la suite musical El carnaval de los animales, de Saint-Saëns, el coreógrafo ruso Michel Fokine creó para la bailarina rusa Anna Pávlova el considerado por muchos, solo más famoso de la historia de la danza: La muerte del cisne. Desde entonces, varios coreógrafos han retomado el tema desde diferentes perspectivas, tanto para intérpretes femeninos como masculinos.
La première mundial de la versión coreográfica de Mauro de Candia tuvo lugar el 5 de enero de 2009, en el Teatro Municipal Guglielmi, de Massa, Italia, por el Joven Ballet Mediterraneo. En Cuba, se estrenó el 4 de noviembre de 2010, en el Teatro Mella, de La Habana, durante el 22 Festival Internacional de Ballet de La Habana, El 17 de abril de 2026 fue incorporado por primera vez al repertorio del BNC.
El pas de deux Diana y Acteón (Greissel Lastre y Joan Manuel), muestra la rivalidad, en las artes de la caza, de esos famosos personajes mitológicos. La coreografía para este divertissement (Pas de Diane, en su forma original un pas de trois que bailaban Diana, según la mitología romana, la diosa de la caza y protectora de la naturaleza; el pastor Endimión y un sátiro). El estreno en Cuba de Diana y Acteón se produjo el 31 de julio de 1977 en el entonces Teatro “García Lorca”, hoy Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”.
El hombre primitivo, en su lucha contra el medio, exacerba sus instintos y llega a actuar contra su propia integridad. Pero el principio vital vuelve a imponerse dentro de nuevas normas de convivencia. Concebido para cuatro bailarines muy dotados desde el punto de vista técnico, Canto vital (Dani Hernández, Alejandro Alderete, Roque Salvador y Luis Fernández), coreografía de Azari Plisetsky es una de las coreografías insignes del BNC. Se escenificó por primera vez el 1 de marzo de 1973, en el hoy Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Desde el punto de vista coreográfico, este Pas de quatre para hombres, explora las múltiples posibilidades expresivas de la danza masculina.
Al principio, los personajes de Canto vital aparecieron designados como El hombre, Cazador de los aires, Cazador de la tierra y Cazador de las aguas, posteriormente comenzaron a denominarse Naturaleza, Ave, Fiera y Pez, nombres que se han conservado hasta la actualidad. Como música, el coreógrafo utilizó el quinto movimiento, “Rondó final”, de la Sinfonía número 5 en Do sostenido menor, de Gustav Mahler.
La velada fue una merecida celebración al aniversario de la Uneac, de la que el Ballet Nacioanl de Cuba es parte. Es de destacar, y estimulante, que, en cada función, nuevos talentos asumen las responsabilidades de defender personajes protagónicos. Pese a las adversidades. Estas funciones demuestran que CUBA VA.