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Carlos del Porto Blanco

Los viernes 9 y 16 (7 p. m.), sábados 10 y 17 (7 p. m.) y los domingos 11 y 18 (5 p. m.), la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, abre sus puertas para el espectáculo danzario Carmen Cuba, del Ballet Español de Cuba, dirigido por el maestro Eduardo Veitía.

Verdad es que, al danzar el alma de la hermosura, que más que el rostro, procura persuadir y enamorar. Lope de Vega.

Esta temporada se realiza después de que la compañía recorriera a finales del año 2025 la extensa geografía china por tercera ocasión. Esta vez como homenaje a las relaciones entre los dos países, que cumplieron 65 años. Para esta gira el grupo fue con una nueva versión de la conocida obra Carmen, pero que en incorporó el sabor cubano en su montaje.

El ballet Carmen se concibió en cinco actos. Fue creado por el coreógrafo Roland Petit para los Ballets de París según la ópera homónima de Georges Bizet. Con escenografía de Antoni Clavé el ballet fue estrenado el 21 de febrero de 1949 en el Prince´s Theatre de Londres con Zizi Jeanmaire en el papel de Carmen y Roland Petit en el papel de Don José.

La versión original es la que sigue: Acto 1La plaza. Escena popular, las cigarreras y los rufianes bailan. Entrada de Carmen enzarzada en una pelea con otra mujer. Don José de uniforme interviene como agente del orden y queda prendado de Carmen. El Acto 2. La taberna de Lilas Pastia. Lugar de encuentro del hampa, bandoleros y mujeres de mal vivir. Aparece Don José envuelto en una capa en busca de Carmen e interpreta un solo desafiante. Carmen le responde con otro solo seductor. El baile se generaliza y en el tumulto Don José se lleva a Carmen bajo su capa.

El tercer acto. La habitación. En un ambiente de semipenumbra ensoñada Carmen y Don José celebran con un apasionado paso a dos el triunfo del amor. Irrumpen los bandoleros compinches de Carmen, planean un atraco nocturno y exigen su colaboración. Por dar gusto a Carmen Don José se une a ellos. Acto 4. La noche. Al borde de un camino solitario los malhechores esperan a su víctima e instruyen a Don José en el manejo del puñal. Don José expresa sus escrúpulos de conciencia que Carmen recibe con desprecio. Para demostrar su hombría Don José ataca y asesina al caminante al que los bandoleros desvalijan antes de huir con Carmen. Don José queda solo y desesperado. El cierre y Acto 5. La corrida. Delante de la puerta de la Plaza de Toros se agolpan los curiosos para asistir a la llegada triunfal del Torero acompañado de Carmen engalanada. Todos desaparecen en la Plaza, surge Don José cortando el paso a Carmen. Se enfrentan en un duelo a muerte en el que Don José apuñala a Carmen que cae como un muñeco roto a sus pies. En la Plaza el público vitorea la faena del Torero.

La versión de Alicia Alonso es la siguiente: Carmen, mujer sensual y de espíritu libre trabaja en una fábrica de cigarros. Tras una pelea con sus compañeras, Carmen es conducida a la cárcel por orden de Zuñiga, Capitán la guardia, quien está inútilmente enamorado de ella. El joven sargento Don José, recién incorporado al regimiento, es el encargado de llevarla a prisión; sin embargo, Carmen lo envuelve con sus encantos y le convence para dejarla escapar. Don José cae enamorado de Carmen y reconoce su debilidad.

A la plaza llega el torero Escamillo, seguro se sí, retador y gallardo y Carmen se siente atraída por él. Celoso, Don José le exige a Carmen toda su atención; pero la libertad no es negociable para ella. La encrucijada es perfecta bajo las miradas del Capitán Zúñiga y los curiosos del pueblo que asisten a este ruedo en el que, el destino (en la figura de un toro siniestro) aparece una y otra vez presagiando el trágico final.

Según nos dice Toni Piñera en el programa de mano, Veitía en su versión plantea lo siguiente: después de una introducción, Carmen se presenta, como preámbulo a la tragedia, seductora y desafiante, quien baila ante gitanas que la rodean. El tercer movimiento se desarrolla en la tabaquería, las gitanas cantan mientras laboran, adonde llega Caren y se enfrenta con Dona Frasquita, jefa de la tabaquería, provocándose una intensa riña en la que ambas pelan y Don José es el encargado de conducir a Carmen tras las rejas.

La siguiente escena, muestra la llegada al pueblo de los soldados y entre ellos se encuentra Don José. Posteriormente, Carmen ya dentro de la cárcel, seduce con su baile a Do José para escapar, quedando el joven soldado enamorado de ella. Para complejizar la situación, llega el Torero a la plaza de toros y allí, éste encuentra a Carmen y queda atraído por su belleza. Don José llega también a la plaza, en busca de Carmen y le pide que se vaya con él, encontrándose también con el Torero.

Comienza la corrida de toros y se enfrentan el Toro y el Torero, éste vence al animal, se celebra su triunfo y Carmen lo invita a bailar con ella. Don José enfrenta al Torero cegado por su pasión por Carmen. Con “Dos Gardenias” como música de fondo, Carmen, desafiante y seductora, sale al encuentro de Don José y el Torero, quien, con su apasionado y sensual baile, conquista la atención de ambos, eligiendo irse con el matador.

Don José, desesperado, sale corriendo ante el desprecio de Carmen, a la vez que el Toro sale al encuentro de los personajes, como antesala de la tragedia que se avecina. Carmen y el Torero bailan en la plaza, en compañía de los gitanos del pueblo.

Carmen desafía a José, se ríe de él, mientras éste, cegado por la ira, la mata con un puñal, se va desvaneciendo el rodeo, pasean los recuerdos de una vida, se va apagando y enrojeciendo la escena… Pero, queda sellado para siempre el símbolo de una mujer, que son todas al mismo tiempo. El amor, la soberbia, las dudas, la fuerza, la pasión, la alegría, la belleza…, no ponen un punto final a la historia. Carmen vive en el tiempo, Carmen sigue su rumbo. Los símbolos no mueren. Ella lo es.

Cuando todo parece que culmina, viene la apoteosis del baile, Carmen vuelve al baile con nuestros ritmos, de fondo imágenes de la Isla Grande del Caribe.

Evidentemente la danza vive en Cuba, en menos de quince días se ha presentado dos compañías con Carmen, esta que acabo de mencionar y la Compañía Ballet Laura Alonso, que bailó la versión de Alicia, no creo que haya muchas ciudades que puedan tener el privilegio poder presentar una obra clásica, por tres compañías diferentes, si contamos al Ballet Nacional de Cuba. Por eso, haga un espacio en su tiempo y acérquese a la Sala Avellaneda del teatro Nacional de Cuba, vera que valió la pena.