La Habana, Cuba. – Este martes, en la Casa Central de la Prensa, Tubal Paéz Hernández recibió el Premio de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida, rodeado de compañeros y colegas que agasajaron al Presidente de Honor de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).
Ricardo Ronquillo, presidente actual de la UPEC, se fundió con él en un abrazo que ilustró como pocas cosas pueden hacer que, con defectos y virtudes, los periodistas cubanos no elegimos como guía a cualquiera: siendo de generaciones distantes, Tubal y Ronquillo reúnen los mismos atributos porque en ambos palpita la virtud, la obra grande, el legado comunicacional y el arresto personal para dar todavía más.
De modo que, aunque elegir entre 20 buenos candidatos de todo el país a quién otorgar el Premio más hondo representó -lo dijo Juvenal Balán, el presidente del jurado- “un trabajo muy duro”, decantarse por Tubal despertó en el sector inmediata simpatía.
El jurado reconoció en el elegido los méritos que explicaron antes su condición de “Presidente de Honor” y ahora se traducen en el Premio José Martí: su rol en la Historia del periodismo cubano, su lucha clandestina y su valentía pública, su paso como diseñador, redactor, directivo… por relevantes medios cubanos y por esta UPEC que todavía le une a todos sus miembros, su rol como fundador del Partido y las Milicias Nacionales Revolucionarias, su activismo en la FELAP y otros espacios internacionales, su paso por la Asamblea Nacional, ora en rol de diputado, ora en el de jefe de comunicación, su sello fidelista y su condición martiana, qué cará…
Así que el premiado premió a los otros con esos relatos deliciosos que elevan las peripecias del individuo con la levadura de la nación. Como Premio y premiado son patrimonio del periodismo, Tubal Páez Hernández habló de nosotros: “En los momentos más difíciles es cuando más se fortalecen los medios; más se aprietan los cerebros para buscar soluciones, como merecen la grandeza de la coyuntura”, dijo retratando el hoy.
El Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida 2026 fue presidente nacional de la UPEC entre 1993 y 2013, pero, preocupado por Cuba y el mundo, continúa dando tareas: “Nos corresponde ahora la defensa del pensamiento y de la evolución intelectual humana. Los medios cubanos lo asumen como merece la situación”.
Tubal defiende la credibilidad, que a su juicio se consigue cuando el periodista está cerca del corazón, de la inteligencia y de los problemas de la gente. Él tiene plena confianza en la prensa cubana porque sabe sus sacrificios y avances y también, a veces, hasta la mala evaluación externa.