La Habana, Cuba. – Emociones, alegrías, esperanzas y gratitudes se vivieron este sábado en las doce casas habaneras de niños sin amparo familiar que recibieron el respaldo del proyecto A Cuba hay que quererla y su Operación Unicornio.

Al decir del cantautor Raúl Torres, cubanos de buena fe y buenas raíces se sumaron a ese noble gesto altruista, devenido solidaridad vertida entre nosotros mismos; es el pueblo el único protagonista.

Hasta el Hogar San José del Consejo Popular Colón, en Centro Habana, llegaron el Coordinador Nacional de los CDR Gerardo Hernández, y glorias del deporte cubano lideradas por el vallista, Dayron Robles.

En representación de los 5 mil trabajadores de la Oficina del Historiador de La Habana, su directora adjunta, Perla Rosales, aseguró acompañar al también representado proyecto Quisicuaba para apadrinar, en lo adelante, el recinto infantil centro-habanero.

Con el corazón puesto en Cuba

Numerosos juguetes y obsequios especiales de la Casa Eusebio Leal fueron entregados este sábado a los OCHO niños sin amparo familiar que conviven en el Hogar San José del Consejo Popular Colón, en Centro Habana.

Donaciones similares sucedieron al unísono en todos los hogares homónimos de la capital donde, de acuerdo con Gerardo Hernández, cada vez que haya un gesto de amor y fraternidad, allí estarán también los CDR.

Animados por la convocatoria del presidente Miguel Díaz-Canel, los integrantes del proyecto A Cuba hay que quererla volvieron a poner su corazón sobre la mesa, en medio de dificultades, para llevar amor a niños sin amparo familiar que sienten el abrigo de miles de patriotas.

La Operación Unicornio tomó el nombre de un juguete, devenido símbolo del cariño y la confianza hacia quienes deberán luchar por una sociedad próspera, sostenible y revolucionaria.