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La Habana, Cuba.- La advertencia de Canadá, Reino Unido y Francia de que «tomarán medidas» contra Israel si ese país no detiene su ofensiva contra Gaza, resulta una hoja de parra que no alcanza a cubrir el escarnio.

Dos meses después de la ruptura de la frágil tregua establecida entre Tel Aviv y Hamás, y de un bloqueo que convirtió la crisis bélica en humanitaria, esas naciones aún advierten y siguen sin imponer sanciones que conminen al régimen de Benjamín Netanyahu a detener la masacre.

Aunque 18 países también demandaron que Israel permita la entrada de ayuda al enclave palestino, los llamados resultan insuficientes para un gobierno que ha pisoteado a su antojo el Derecho Internacional y Humanitario, y que ha gozado de la impunidad que le proporcionó la administración de Joe Biden, postura reeditada por Donald Trump.

A fuego lento

Los días recientes en Gaza muestran un panorama desolador donde la muerte que no llega con la metralla, se inflige de manera lenta: los civiles sobrevivientes de los bombardeos perecerán por desnutrición, como ha ocurrido con cientos de bebitos, mientras Israel impide la entrada a camiones con alimentos para ellos.

Si no les llegan pronto, 14 000 niños palestinos están en riesgo de morir de hambre, advirtió Tom Fletcher, director humanitario de la ONU.

La pretensión de matar por inanición y enfermedades a la población de la Franja, expresa el carácter exterminador de la agresión sionista.

En efecto, lo que se persigue es una limpieza étnica que avergüenza a sectores de la sociedad israelí, quienes recuerdan que ellos ya fueron víctimas de esos y más atropellos.

Otro Holocausto se está cometiendo… Y no contra la población judía.