La Habana, Cuba. -Quienes se preguntaban con qué argumentos Estados Unidos juzgará al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ya tienen un adelanto.
Una nueva versión de la acusación de su Ministerio de Justicia, reconoce de manera implícita que el Cártel de los Soles, no existe. Ese es el nombre de la supuesta organización narcoterrorista de cuyo liderazgo se acusaba a Maduro, algo desmentido por Venezuela.
Expertos citados por medios de prensa reconocen ahora, además, que el mandatario secuestrado tampoco encabeza cártel alguno.
Aunque se mantienen otros cargos, y el nuevo texto sobre el que se erige el juicio habla de que el jefe de Estado estaría supuestamente vinculado con un “sistema clientelar” de corrupción dentro del aparato estatal venezolano, lo cierto es que la narrativa con que Washington ha intentado satanizarlo y justificar sus desmanes contra Venezuela, muestra una grieta que denuncia su origen falaz.
Cruzada mentirosa
Aunque las no probadas acusaciones contra el Presidente Nicolás Maduro anteceden a la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, su ilegal apresamiento, luego de bombardear Caracas, se inserta en la falsa lucha contra el narcotráfico declarada por esta administración.
Esa falaz guerra es usada de mampara por Washington para reposicionar a sus militares en Latinoamérica y el Caribe, y como materialización de la recrudecida versión que hace Donald Trump de la Doctrina Monroe, el expresidente de Estados Unidos que en el siglo XIX proclamó América para los americanos, en alusión a la supremacía estadounidense sobre Latinoamérica y el Caribe.
Para ello se ha empeñado en dar marcha atrás a los avances de la región en materia de soberanía e integración.
Eso es lo que está detrás de las falsas acusaciones contra Nicolás Maduro y el intento de domeñar el proyecto bolivariano en Venezuela.