La Habana, Cuba.- Así ha calificado un abogado penalista la lectura que se hará del asalto por agentes de élite del Ejército de Estados Unidos a la residencia del Presidente de Venezuela y su secuestro, luego de bombardeos contra instalaciones militares y civiles que pudieran repetirse, según ha amenazado Donald Trump.
Si la impunidad premia actos de tamaña ilegalidad, alertó el experto, pudiera establecerse que cualquier país se sienta facultado para invadir a otro y raptar a su jefe de Estado tras una denuncia falaz, como la esgrimida por Trump para justificar su inaudita agresión contra Venezuela.
La declaración de Nicolás Maduro, su presidente constitucional, al reconocerse como un “prisionero de guerra” cuando compareció este lunes ante la corte neoyorquina que lo juzgará, constituye una vigorosa denuncia del atropello que se comete.
Paz con soberanía
En la misma jornada, la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, le pone sobre sus hombros la trascendente misión de conducir al país en la coyuntura más difícil que haya transitado jamás, luego de una acción que pone de manifiesto la arrogancia supremacista de esta administración estadounidense y, de otro lado, el peligro que corren las naciones que no se plieguen a ella si esos actos quedan impunes.
Varias voces en el Consejo de Seguridad de la ONU repudiaron las acciones de Washington y el secuestro de Nicolás Maduro y su compañera, Cilia Flores. Pero, obviamente, el poder de veto de Estados Unidos impediría una resolución de condena.
Poco después, Trump repetía la amenaza de que pudiera ordenar otra ronda de bombardeos si la Presidenta encargada de Venezuela “no coopera” con Estados Unidos…
Esta peligrosísima página de intervencionismo, apenas comienza.