La Habana, Cuba. – Con más ganancia política que financiera, el nuevo empréstito concedido por el FMI al Gobierno argentino va contra de los postulados de ese ejecutivo: No es la Libertad la que Avanza -pudiera decirse, parodiando el nombre del partido en el poder. Avanzan las amarras al Fondo Monetario Internacional.
La concesión del nuevo crédito, ascendente a mil millones de dólares, fue recomendada por la titular del ente, Kristalina Giorgeva, durante una visita a la nación austral: el desembolso se ha aprobado pese a que Buenos Aires no ha cumplido todas las metas impuestas por el Fondo a cambio de sus préstamos, como ha puntualizado la prensa local.
Por eso, la medida puede considerarse otro espaldarazo al gobierno de Javier Milei que, sin embargo, seguirá haciendo fuerte su dependencia de los organismos crediticios.
La deuda externa bruta argentina asciende ya a más de 300 mil millones de dólares.
Resultados no visibles
Muchos pudieran preguntarse dónde está el éxito para la macroeconomía argentina, con puntos en rojo pese a la brutalidad de un ajuste que sigue apretando el cinto a los pobres. La inflación es uno de los incumplimientos que más afecta a la población.
Luego de una desescalada inicial, ese índice se ha disparado con subidas de precio que acumulan, en los tres primeros meses de este año, un aumento de 9,4%. Un índice malo, reconoció Milei. Pero, según expertos, lo más señalado es que las reservas no crecen.
Lo peor es que tampoco podrá lograrse, puntualizan los estudiosos, pues no pueden engordar los ahorros del Estado si lo que crece la economía cada mes, se gasta pagando deuda.
Son esos apenas dos consecuencias del nuevo ajuste argentino que demuestran su improcedencia.
El modelo ya hundió a Argentina en los años 90, y ahora vuelve a demostrar sus falencias.