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La Habana, Cuba. – Muy a propósito puede considerarse el pronunciamiento reiterado por Rusia y Brasil este jueves, a favor de un orden mundial policéntrico basado en el respeto a la soberanía y al derecho de cada nación a determinar su propio destino.

Pese al carácter bilateral de la cita, la postura, dada a conocer como parte de la declaración final de una reunión anual de cooperación, no podía soslayar la turbulencia de estos tiempos.

Como fundadores del grupo BRICS, tanto Moscú como Brasilia se comprometieron a contribuir al mantenimiento de la estabilidad global desde la tradicional y estrecha coordinación de ambos países en plataformas multilaterales clave como el propio grupo y la Organización de las Naciones Unidas.

Además, rechazaron las medidas coercitivas unilaterales, que calificaron como ilegales, y demandaron una vez más la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.

Salvar lo avanzado

La declaración Rusia-Brasil es importante porque tiene lugar cuando las amenazas contra el mundo pobre y desafiante a los dictados del Imperio se han recrudecido, y es preciso que desde el Sur global sigan unidas las voluntades para salvaguardar la integridad con soberanía de nuestras naciones.

Rusia y Brasil, destacaron en el documento, precisamente, la importancia de mantener a América Latina y el Caribe como una zona de paz, y ensalzaron el papel del grupo como plataforma estratégica de concertación política y económica entre países emergentes.

También enfatizaron en la necesidad de fortalecer la colaboración Sur-Sur frente a los desafíos globales: el peor de ellos, un desorden mundial en crisis donde no se respetan las Leyes, y se quiere imponer el deseo absurdo de hacer al mundo más unipolar.

Impedirlo resulta urgente.