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La Habana, Cuba. – Parece que se ha encendido la mecha del descontento con el programa de Abelardo de la Espriella.

El achicamiento del Estado, la privatización de los servicios sociales, la entrada de tropas de Estados Unidos, y el acceso a los recursos naturales y las llamadas tierras raras entregado a foráneos, han sido repudiados con dos movilizaciones seguidas.

La primera tuvo carácter nacional y movió a organizaciones políticas, campesinas, indígenas, estudiantiles y obreras, quienes llenaron las calles en una decena de ciudades.

La masividad de la respuesta, la amplitud de participantes y su extensión a buena parte de Colombia indican que esa mitad del electorado que votó por Iván Cepeda y el Pacto Histórico, no esperará el desmontaje de los programas sociales y de extensión de la paz implementados por el gobierno de Petro, así como desaprueba el involucramiento en el estadounidense Escudo de las Américas.

Mano dura

La otra manifestación en Colombia ocurrió este domingo, con un carácter mucho más local y puntual, aunque también más significativo.

Convocados por el hoy opositor Pacto Histórico, una representación de colectivos culturales y de organizaciones defensoras de derechos humanos y de víctimas del conflicto, entre otras de corte social, protagonizaron un plantón frente al Museo Nacional en Bogotá.

Lo singular de la medida estuvo, por un lado, en el motivo de la protesta: repudiar la orden del presidente De la Espriella de retirar obras que evocan las luchas de los movimientos sociales y progresistas y la trayectoria de líderes de izquierda.

Ese propósito señala un afán negacionista que el mandatario ha llamado “contrarrevolución cultural”. Lo otro que destacó fue la mano dura contra el plantón, reprimido con chorros de agua. La protesta enarbolaba un lema muy elocuente: Los nazis se nos metieron al museo.