La Habana, Cuba. – La reiterada y ahora tajante negativa de Benjamin Netanyahu a cumplir con el plan de paz para Gaza propuesto por Donald Trump, revela hasta dónde el respaldo militar y financiero de Washington a Tel Aviv, y la protección política que le brinda, han afilado las garras del sionismo.
Más de una vez en este contexto de graves tensiones que se extienden por todo el Medio Oriente, el Primer Ministro de Israel ha demostrado que no actúa como un aliado del Presidente de Estados Unidos, y lo vuelve a dejar en ridículo.
Primero lo arrastró a un conflicto con Irán del que el jefe de la Casa Blanca no sabe cómo salir, por lo que ha conminado al titular israelí a cesar las agresiones contra Teherán.
Pero Netanyahu, acusado internacionalmente por delitos de lesa humanidad y en plena campaña electoral, escucha al ala dura de su ejecutivo y desconoce, incluso, a esa parte de la ciudadanía israelí que desaprueba su política exterior.
No se va
El premier israelí Benjamin Netanyahu ha dicho que su país no cesará la ocupación de Gaza hasta que Hamás se desarme totalmente, y que jamás aceptará que Palestina sea reconocida como Estado, lo que cierra cualquier puerta a la paz negociada. Hamás le ha pedido a Washington que lo presione.
Mientras, los partes que llegan desde Gaza demuestran que para Israel ha sido agua de borrajas lo acordado en el plan de paz propuesto por Trump; iniciativa del Presidente de Estados Unidos para destacarse como supuesto pacificador, algo que él contradice con su mantenido respaldo al sionismo, protegido histórico de la Casa Blanca.
Desde el cese el fuego acordado en octubre, suman más de 1250 los muertos en la Franja, y más de cuatro mil los heridos de gravedad.
Trump también habría exigido a Netanyahu que cese las agresiones a Líbano e Irán. Pero el Premier israelí cada día lo enreda más.