Naciones Unidas. El debate en la Asamblea General de la ONU se caracterizó por un amplio rechazo al bloqueo. La gran mayoría de las delegaciones coincidió en calificar el bloqueo como una medida ilegal, unilateral y contraria al derecho internacional, y en exigir su levantamiento inmediato.
Grupos regionales y bloques de países:
ASEAN (Singapur): Abrió el debate pidiendo la suspensión del bloqueo «lo antes posible», destacando su impacto en el acceso a alimentos y medicinas, y urgió a retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
Grupo Africano (Namibia y Kenia): Namibia recordó el apoyo de Cuba a la lucha contra el apartheid y anunció su voto a favor. Kenia, sumándose a la declaración del grupo, afirmó que el bloqueo viola los principios de la ONU y expresó su deseo de que esta sea «la última votación» sobre el tema.
G-77 + China (Uruguay): Ponderó el papel de Cuba en la cooperación Sur-Sur y pidió no solo el fin del bloqueo, sino también la retirada de Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo.
Movimiento de Países No Alineados (Uganda): Denunció que las medidas de EE. UU. equivalen a un «bloqueo naval» sin precedentes y alertó sobre los efectos extraterritoriales que afectan a terceros países.
Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU (Eritrea): Instó a cumplir el derecho internacional y calificó de «maniobra cruel» el asedio a la colaboración médica cubana.
Potencia global:
China: Exigió el fin inmediato del bloqueo y de las sanciones secundarias. Su embajador, Fu Cong, afirmó que las medidas vulneran el derecho al desarrollo de Cuba y pidió retirarla de la lista de países que patrocinan el terrorismo.
América Latina y el Caribe:
Brasil: Condenó los efectos del bloqueo, mencionando apagones, el cese de navieras y la muerte de niños por falta de suministros médicos, y rechazó la inclusión de Cuba en la lista terrorista.
Nicaragua: Calificó el bloqueo como una «política terrorista» que desconoce el derecho internacional y exigió a la ONU que cumpla su rol.
África:
Sudáfrica: Denunció que la situación «lejos de mejorar ha empeorado» y exigió el fin del bloqueo, la suspensión de la Ley Helms-Burton y la retirada de Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo.
Angola: Rechazó el bloqueo y recordó la contribución de Cuba a la liberación de África. Propuso reanudar el diálogo político directo entre EE. UU. y Cuba.
Asia y Europa:
Laos: Reiteró su condena histórica, señalando que el bloqueo restringe el acceso a medicinas y alimentos, y exigió su fin, así como el levantamiento de las restricciones energéticas.
Rusia: Definió el bloqueo como un caso de «opresión neocolonial» que busca el colapso social y el cambio de gobierno en Cuba.
Bielorrusia: Denunció que el bloqueo es una violación de la Carta de la ONU y un «castigo colectivo» que utiliza el hambre como medida de presión.
Irán: Expresó su firme oposición a las medidas coercitivas unilaterales, calificándolas de «terrorismo económico» y «actos de agresión».
Canadá: Se opuso al bloqueo por su aplicación extraterritorial y expresó su preocupación por la situación humanitaria, aunque se ofreció como «aliado» para las «reformas necesarias» en Cuba.
Chile: Rechazó las medidas financieras unilaterales por afectar a los más vulnerables, defendiendo el multilateralismo y el derecho internacional.
El enfrentamiento diplomático: Cuba vs. Estados Unidos
La jornada estuvo marcada por un fuerte cruce de acusaciones entre el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y el embajador de EE. UU., Mike Waltz.
Intervención de EE. UU. (Mike Waltz): Llamó a los Estados miembros a votar en contra de la resolución, argumentando que apoyarla contribuiría al «maltrato al pueblo cubano». Su discurso se centró en acusaciones contra el sistema político de la isla.
Réplica de Cuba (Bruno Rodríguez): El canciller cubano interrumpió la intervención estadounidense, pidió que se llamara al orden a Waltz por sus «ofensas» y provocó una breve suspensión de la sesión. Rodríguez respondió con dureza: «Señor Waltz, usted miente otra vez», y lo acusó de desconocer las repercusiones humanitarias del bloqueo y de ejercer presiones sobre otros países.
El debate del 27 de octubre de 2026 evidenció, una vez más, el amplio aislamiento diplomático de Estados Unidos en este tema. Las intervenciones de la mayoría de los países y grupos regionales coincidieron en condenar el bloqueo como una política ilegal, inhumanitaria y contraria al derecho internacional, y en exigir su fin inmediato.