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Investigaciones realizadas por un grupo de arqueólogos arrojaron que un neandertal muerto hace 75 mil años pudo haber recibido un golpe en el pecho con una lanza de madera afilada.

Los expertos hallaron en una cueva del Kurdistán iraquí un orificio de 15 milímetros en el omóplato del hombre primitivo, en lo que podría considerarse la primera evidencia de violencia letal con un arma de este tipo.

La forma de la herida y otras pruebas llevaron a los investigadores a creer que la lanza entró en el pecho del individuo y atravesó su cuerpo, probablemente dañando un pulmón y vasos sanguíneos importantes. Luego, el objeto filoso salió por el omóplato izquierdo y dejó un orificio casi perfecto.

La evidencia aportada sugiere que las sociedades neandertales experimentaron más violencia de lo que se pensaba anteriormente.

El ataque de un rival

Los neandertales fueron una especie humana distinta que se extinguió hace unos 40 mol años y habitaron una gran extensión de Europa y Asia occidental y central, a la vez que coexistieron con los Homo sapiens.

Además del omóplato izquierdo, en la cueva del Kurdistán iraquí también se encontraron una mano derecha, tres costillas y algunos dientes. Los arqueólogos denominan a los restos Shandinar A, en honor a la cueva donde fueron hallados, pues en ese mismo lugar, pero en 1950, se descubrieron los restos de al menos 10 neandertales.

La herida identificada constituye la primera evidencia del enfrentamiento con lanzas de madera afiladas en el Medio Oriente prehistórico.

Dada la ubicación y la extensión de la herida, los investigadores aseguran que la causa más probable fue el ataque de un rival.