Cuando en el mundo lamentaban los crímenes de la masacre israelí contra Gaza, el presidente de Argentina estrechaba sus ya carnales nexos con Tel Aviv.
LA firma de un memorando bilateral en el ámbito de la Defensa ha puesto broche de oro a vínculos bochornosos que ubican a Javier Milei a la altura de la estrategia hegemónica y asesina de Benjamin Netanyahu, uno de los principales verdugos, hoy, del pueblo palestino, y de las causas justas en el Medio Oriente.
Según autoridades del Ministerio de Defensa en Buenos Aires, lo estipulado en el documento permitirá a la nación conosureña avanzar en equipamiento, tecnología, innovación y desarrollo.
Un comunicado de esa cartera valoró que el memorando ampliará la cooperación y el intercambio, y puntualizó que el país continúa modernizando de esa forma sus fuerzas armadas, y profundiza vínculos en el área de Defensa con quienes calificó de “socios estratégicos”.
Orgullo malsano.
El memorando entre Argentina e Israel inició con la entrega a Buenos Aires de 250 fusiles en tanto se menciona la posible incorporación a su parque de vehículos de combate.
Preocupante no es solo el motivo de esta denominada modernización del armamento de Argentina, que para ello acude al país históricamente suministrador de armas a los ejércitos de las dictaduras latinoamericanas durante los años de 1970.
También invita a pensar esta cercanía ideológica con una nación cada día más despreciada por los desmanes contra sus vecinos y por sus posiciones geopolíticas.
Feliz socio de Donald Trump, Javier Milei también se jacta de su amistad con Netanyahu, se cuenta entre los dos mandatarios que han trasladado la embajada de su país en Israel a Jerusalen, y ha dicho estar orgulloso de ser “el presidente más sionista del mundo”. Qué cosa peor se puede esperar de él?