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La situación energética que vive el país nos recuerda a muchos aquella expresión que llama a sacarle el lado positivo a todas las dificultades, aunque sea un poco.

Muchas horas sin el necesario fluido eléctrico y la reorganización de actividades diarias conllevan a días muy estresantes.

Y es precisamente en estas circunstancias que se muestra la familiaridad de quienes tienen una pared común entre sus hogares, los que residen en un mismo edificio, colindan sus patios o viven en la misma cuadra; esa gran familia que son los vecinos.

Muchos abren freezes para guardar alimentos. Los poseedores de plantas eléctricas y paneles solares invitan a cargar celulares y a elaborar la comida de ancianos, niños y enfermos.

La vida en familia

En estos días de contigencia energética, también se cumple el viejo refrán de que tu familia es el vecino más cercano, porque sin menospreciar a los directos de sangre, ellos están próximos en el momento preciso.

Obviando cualquier desavenencia existente, como ocurre en todas las familias, en las vecindades se palpan diversas muestras de respeto, afecto, y ante todo, solidaridad. Ejemplos sobran en cada municipio cubano.

Por eso es válido recordar a José Martí, cuando en 1877 señaló que la familia unida por la semejanza de las almas es más sólida y más querida que la familia unida por comunidades de sangre.

Sacando siempre el lado positivo de las adversidades que nos afectan, vivamos en armonía con la familia, los amigos, y claro está, con nuestros vecinos.