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El matemático, filósofo, científico, político y politólogo francés Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet, nació en Ribemont, Aisne, Francia, el 17 de septiembre de 1743.

Su asombroso nivel de conocimientos motivó que Voltaire lo llamara «filósofo universal», al tiempo que es descrito por D’Alembert como “un volcán cubierto de nieve”, lo que coincide con lo expresado por mademoiselle de Lespinasse: “Esta alma sosegada y moderada en el curso ordinario de la vida se convierte en ardiente y fogosa cuando se trata de defender a los oprimidos o de defender lo que aún le es más querido: la libertad de los hombres…”.

Pronto Condorcet se destacó por sus capacidades intelectuales y por la amplitud de sus conocimientos científicos. El primero de los terrenos en los que se destacó fue el de las matemáticas al tiempo que se preocupaba por las cuestiones morales. A los 16 años, D’Alembert y A.C. Clairaut descubrieron su capacidad de análisis, y pronto pasó a ser alumno favorito de D’Alembert, que le apoyaría hasta su muerte.

Aunque entre 1765 y 1774 se concentró particularmente en las ciencias, es también en ese período en torno a los 25 años cuando experimentó su “revolución moral” y se acercó a los activos filósofos del momento. En 1765, publicó su primer trabajo relacionado con las matemáticas, titulado “Ensayo sobre el cálculo integral”, que tuvo una favorable acogida y disparó su carrera de matemático de prestigio. Además, este ensayo solo sería el primero de una larga serie.

El 25 de febrero de 1769, fue elegido como miembro de la Real Academia de Ciencias y más tarde lo sería también de las de Berlín, Turín, Bolonia, San Petersburgo y Filadelfia. Su contacto con los filósofos (D’Alembert, Condillac, Diderot, Voltaire, Helvétius y Turgot), le llevaron a colaborar en la Enciclopedia con artículos sobre matemáticas, ya en la última etapa de la edición, que se prolongará en la Metódica de Panckoucke.

En 1772, volvió a publicar trabajos relacionados con el cálculo integral, que recibieron una gran acogida y se consideraron revolucionarios en muchos de los campos abordados. Poco después, conoció y trabó amistad con el economista Turgot, que llegó a ser administrador en tiempos de Luis XV y controlador general de Finanzas durante el reinado de Luis XVI. Sus relaciones con Turgot supusieron un contacto con la política real, que le proyectó al futuro.

En 1785, Condorcet publicó uno de sus principales trabajos, “Ensayo sobre la aplicación del análisis a la probabilidad de las decisiones sometidas a la pluralidad de voces”. En esa obra, explora la llamada paradoja de Condorcet, que describe como la intransitividad posible de la mayoría: entre un mismo electorado, y en el curso de una misma elección, es posible que una mayoría prefiera A a B, que otra mayoría prefiera B a C, y que una tercera mayoría prefiera C a A. Las decisiones adoptadas por una mayoría popular siguiendo ese modelo de escrutinio serían, pues, incoherentes con respecto a las que adoptaría un individuo racional. El mismo Condorcet aclara en sus trabajos cómo solucionar su paradoja, a la vez que aclara que cuestiones prácticas de tiempo convierten en imposibles las soluciones, al menos en su época.

En 1786, Condorcet volvió a trabajar sobre el cálculo integral y las ecuaciones diferenciales, mostrando un nuevo modo de tratar los cálculos infinitesimales. Esos trabajos quedaron inéditos. En 1789, publicó la “Vida de Voltaire”, en la que muestra la misma oposición a la Iglesia que Voltaire.

Condorcet ha sido una figura reconsiderada en el siglo XX, las referencias de Ernst Cassirer, Alexandre Koyré o John Bury son prueba de ello. En 1989, tras el centenario de la Revolución, empezó una honda reivindicación de su figura: se hicieron congresos, se publicó la enorme biografía de Elisabeth y Robert Badinter (Condorcet, un intellectuel en politique, 1988), y se vio en él una figura capital para el desarrollo europeo. Condorcet también fue influyente en las filosofías de la historia de Saint-Simon, Hegel y Marx.

Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet, murió en Bourg-la-Reine, Francia, el 28 o 29 de marzo de 1794.

Referencias