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Raúl llega hoy a sus 95 años. Así, con familiaridad, lo llama el pueblo desde que supo de las virtudes de aquel joven rebelde, tan apegado a su hermano Fidel por lazos de sangre y comunión de ideales de justicia social para Cuba.

Juntos emprendieron el difícil camino de la Revolución, con sus reveses y sus victorias. Y sus nombres marcarán cada cronología que se haga sobre este proceso transformador, radical y auténtico, iniciado con las acciones del 26 de julio de 1953 con el asalto al cuartel Moncada.

Luego vendrían el presidio; el exilio; el desembarco de los expedicionarios del yate Granma; el afianzamiento de frentes guerrilleros y los golpes finales a la dictadura.

En cada uno de esos acontecimientos estuvo Raúl, y tras el triunfo, Fidel le confió la misión de ser artífice de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Una vida ejemplar

Aún se recuerda cómo fue calando en el corazón del pueblo aquel joven achinado, de cabello largo y casi imberbe, convertido en uno de los principales jefes de las fuerzas rebeldes que habían vencido a la tiranía.

Raúl es un hombre de cualidades excepcionales, reconocería el Comandante en Jefe Fidel Castro. Por derecho propio, el General de Ejército fue asumiendo muy altas responsabilidades políticas y militares en la dirección del país, cumplidas todas con ejemplar lealtad.

Con autoridad legítima fue el relevo de Fidel, guió impostergables tareas organizativas en la economía; supo crecerse como estadista defensor activo de la paz mundial y preparó la continuidad del proceso revolucionario.

Raúl cumple hoy 95 años. Y ahora que la irracionalidad del imperio insiste en atenazar a Cuba, lo sabemos presto a defender la Patria cual mambí de estos tiempos.