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Carlos del Porto Blanco

Su larga carrera le había enseñado que no había asesinos, sino personas que cometen asesinatos”. Kurt Wallander

“Se había convertido en un acontecimiento anual. Hoy el destinatario de la flor cumplía ochenta y dos años. Al llegar el paquete, lo abrió y le quitó el papel de regalo. Acto seguido, cogió el teléfono y marcó el número de un ex comisario de la policía criminal que, tras jubilarse, se había ido a vivir a orillas del lago Siljan. Los dos hombres no sólo tenían la misma edad, sino que habían nacido el mismo día, lo cual, teniendo en cuenta las circunstancias, sólo podía considerarse una ironía.

El comisario, que sabía que la llamada se produciría tras el reparto del correo, hacia las once de la mañana, esperaba tomándose un café. Ese año el teléfono sonó a las diez y media. Lo cogió y dijo “hola” sin más”. Así comienza el primer tomo de la saga Millenium, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, del escritor sueco Stieg Larsson. A este libro dedicaré la columna de esta semana.

El escritor y periodista sueco Karl Stig-Erland “Stieg” Larsson, nació en Skelleftehamn, Västerbotten, Suecia el 15 de agosto de 1954 y murió en Estocolmo, Suecia el 9 de noviembre de 2004. Es conocido por escribir la trilogía de novelas policiacas Millennium, que se publicaron póstumamente a partir de 2005, después de que muriera repentinamente de un ataque cardíaco a los 50 años, días después de haber entregado a su editor el tercer volumen de la saga, “La reina en el palacio de las corrientes de aire”, y poco antes de que se publicara el primero (“Los hombres que no amaban a las mujeres”). No llegó a ver publicada la obra que le llevaría a la fama, y su temprana muerte truncó el plan de continuar la saga, como algunos de sus allegados afirman. Su compañera sentimental durante 32 años, la arquitecta sueca Eva Gabrielsson, asegura que cuando Larsson falleció ya había comenzado a escribir la cuarta novela de la saga.

Larsson declaró que escribió su obra por las tardes después del trabajo para su propio placer. Las ciudades mencionadas son reales, a excepción de Hedestad/Hedeby (si bien existe un sitio arqueológico vikingo danés, hoy en Alemania, llamado «Hedeby»). La revista Millennium tiene marcados paralelos con el periódico Expo en el cual trabajaba Larsson como periodista y redactor.

La obra es una novela negra que se sitúa en un complicado fraude financiero internacional y el pasado mal enterrado de una rica familia industrial sueca a lo largo del siglo XX. A través de su personaje principal, se refiere al clásico ambiente del género de película de suspenso y crimen mientras estilísticamente sigue y mezcla los aspectos de otros subgéneros. Cuando Mikael Blomkvist es sentenciado por difamar al empresario Hans-Erik Wennerström, su papel como editor en jefe de la revista económica Millennium, que dirige junto a Erika Berger, queda relegado a un segundo plano.

Aprovechando la situación, Henrik Vanger, exdirector de la Corporación Vanger, una de las empresas más importantes de Suecia, le propone un trato: escribir un libro sobre su imperio y su extensa familia y, a la vez, investigar la misteriosa desaparición en 1966 de Harriet, la sobrina de Vanger. Blomkvist accede, porque Vanger le ofrece información reveladora sobre Wennerström a cambio de su ayuda. En las paredes del estudio de Vanger cuelgan cuarenta y tres flores secas y enmarcadas. Las primeras siete fueron regalos de su sobrina; las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.

Blomkvist acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la búsqueda de su sobrina. Contará con la colaboración inesperada de Lisbeth Salander, una peculiar investigadora privada, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades.

Es una novela policíaca con todos los ingredientes necesarios, de seguro le atrapará.

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