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Por Oscar Ferrer

Un abogado y hombre de negocios estadounidense, que tenía 26 años cuando comenzó la guerra convocada por José Martí, fue amigo del Apóstol y de la causa independentista de Cuba.

Horacio Rubens Seymur, nacido en junio de 1869, fue condiscípulo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui en el College de Nueva York, donde iniciaron una larga amistad.

Trabajaba en un bufete neoyorquino cuando conoció a Martí, en 1892, y quedó impresionado por las facultades de este, convirtiéndose en simpatizante de la lucha de los cubanos. Ante los abusos de las autoridades estadounidenses con los refugiados procedentes de Cuba que vivían en Cayo Hueso, y con los tabaqueros huelguistas, Martí lo nombró defensor de los derechos de aquellos exiliados.

Rubens, además, redactó la petición a Washington del reconocimiento a la beligerancia de los cubanos.

Amistad sincera

Horacio Rubens fue asesor y consejero del Partido Revolucionario Cubano y, en 1896, hizo una visita al campo insurrecto, donde se luchaba por la independencia contra España.

Fue igualmente consejero de Tomás Estrada Palma y del general Calixto García, cuando este viajó a la capital de los Estados Unidos para entrevistarse con las autoridades de ese país.

En 1899 fue declarado Hijo Adoptivo del Ayuntamiento de La Habana, y al año siguiente fue abogado consultor del gobierno interventor en Cuba.

Invitado por un acaudalado cubano, participó en sus negocios del ferrocarril y, en 1930, el Estado le dio el título de Gran Amigo de Cuba.

Horacio Rubens, el aliado estadounidense de Martí, escribió un libro sobre nuestro país y murió en Nueva York, el cuatro de abril de 1941.