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Para el médico bayamés Julio César González, aunque en Cuba los apagones dificultan la vida nacional, en materia de innovación energética el país avanza.

Es lo que interpreto del desarrollo de fuentes renovables, argumenta este doctor en ciencias y personalidad del ámbito sanitario.

Esa afirmación la respalda la profesora Rebeca Salgado Fonseca, quien elogia que en la nación se trabaje vertiginosamente en la instalación de equipos solares fotovoltaicos; dice que benefician el ambiente hogareño y la preparación profesional de las personas.

Ese aporte de interés social y familiar atenúa el complejo panorama electroenergético que viven los cubanos. La decisión gubernamental garantiza comercialización bajo régimen de créditos y a largo plazo, de pequeños y eficientes módulos de paneles, inversores, batería y cableado, con capacidad para acumular y entregar hasta 1300 kilowatts.

Luz esperanzadora

El constructor granmense Juan Ricardo Santiesteban, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, confiesa que nunca había visto paneles solares fotovoltaicos. Al adquirir uno para su hogar afirma que son equipos “maravillosos que consuelan a la gente”.

El hábil albañil, cuyas manos levantaron obras sociales, económicas y culturales del país, asegura que la política de dotar con generadores solares a viviendas e instituciones de servicios básicos a la población es correcta y necesaria.

Según expertos, Cuba prevé, y lo va logrando, producir más de 2000 megavatios de electricidad a través de fuentes renovables. El concepto de cambio de matriz energética imbrica la explotación conjunta de luz del sol, del viento, el agua y biomasa. Se transforma en benefactora electricidad.

Pero junto a grandes inversiones energéticas, también se desarrollan proyectos a pequeña escala, asequibles y prácticos.

Equipos en hogares

Aquella llama proveniente de madera o carbón, casi relegada al campo cubano, hoy inunda las barriadas urbanas. Pero también en el último período van imponiéndose cambios en el panorama de techos y patios citadinos y rurales.

A la habitualidad de construir grandes parques solares fotovoltaicos, se une un ejército de especialistas que montan pequeños equipamientos en casas, por ahora, de personal de la salud, educación y el movimiento sindical.

“Es la suficiencia energética en mi vivienda”, señala la enfermera Ana y lo refrenda el maestro makarenko Abel. Cuba apuesta, igualmente, por extender a la población e instituciones públicas de servicios ese útil equipamiento, que tantos problemas solucionarán.

Se trata, lo dijo Fidel Castro, de aplicar en su justa dimensión el concepto revolucionario de emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos.

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