Carlos del Porto Blanco
El mundo científico mira hacia el ya convulso 2026 en IA. En una fecha similar hace exactamente un año, se predijo que las tendencias de investigación iban a dar saltos significativos en la creación de terapias contra enfermedades incurables, en computación cuántica, y en la comprensión de la creación del Sistema Solar. Y así fue, demos un vistazo a lo ocurrido en los últimos 365 días.
La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades. Sócrates
Las valoraciones de National Geographic
En mayo se produjo un hecho significativo, la historia de KJ, un bebé que nació con una deficiencia grave de carbamoil fosfato sintetasa 1, una enfermedad mortal en los primeros años de vida. Gracias a un enorme esfuerzo colaborativo entre investigadores y personal sanitario del Hospital Infantil de Filadelfia y Penn Medicine, se pudo desarrollar una terapia génica mediante CRISPR gracias a la cual se logró que las células del pequeño produjesen la enzima de forma correcta.
Un par de meses antes, el 18 de marzo, el mundo observaba con alivio cómo dos astronautas atrapados en la Estación Espacial Internacional regresaban por fin a sus hogares. Tras nueve meses orbitando a 400 kilómetros de la superficie terrestre, una nave Crew Dragon de la compañía SpaceX puso fin a la misión, que en un principio estaba previsto que durase únicamente ocho días.
También fue noticia la inusual forma de cacahuete del asteroide Donaldjohanson, producto de la fusión de dos rocas hace millones de años. La sonda espacial de la misión espacial Lucy que lo visitó, pasó a escasos kilómetros del cuerpo y tomó fotografías que la NASA compartió en sus canales.
Por último, en noviembre, se anuncio que JUQCS-50, la computadora cuántica mostró de nuevo las capacidades de esa tecnología. Según sus diseñadores, podría realizar cálculos que a la supercomputadora más potente le llevaría 5 000 000 000 000 000 000 000 000 años (una cifra inconmensurable) en apenas 10 minutos.
La llegada del cometa I3/ATLAS fue una sorpresa mayúscula para la comunidad científica. Ese cuerpo interestelar, probablemente más antiguo que el Sol, fue descubierto en julio de 2025 y visitó la zona interior del Sistema Solar durante octubre, noviembre y diciembre. Tras su perihelio solar el 29 de octubre, ahora escapa de la influencia gravitacional de nuestra estrella a gran velocidad. La visita provocó un gran revuelo mediático por algunas hipótesis amarillistas.
Y mirando al cielo, una de las noticias más esperanzadoras tuvo relación con la capa de ozono. El 1 de diciembre se cerró el agujero, mucho más temprano que en los años anteriores, lo que indica una clara tendencia de recuperación. Esos datos indican que el protocolo de Montreal y la prohibición de los clorofluorocarbonos (CFC) está teniendo éxito y según los modelos actuales, se espera que se cierre definitivamente para mediados de siglo.
Respecto a temas biológicos, la creación de una especie similar al extinto lobo gigante (Aenocyon dirus) por parte de la compañía Colossal Biosciences fue una muestra de las capacidades de la ingeniería genética. Esos lobos, cuyos embriones fueron modificados para asemejarse lo máximo posible a aquel lobo que habitaba por todo el continente americano, siguen creciendo bajo la custodia de la empresa.
Por último, la aparición de un lince blanco en Jaén, España, fue una verdadera sorpresa que indica una tendencia muy positiva. Los esfuerzos de conservación de administraciones, institutos y la colaboración ciudadana han permitido que ese felino, considerado el más amenazado del mundo, haya pasado de tener una población de 100 ejemplares a más de 2000. Con nuevas técnicas para su conservación, como la producción de embriones por fecundación in vitro auguran un futuro muy halagüeño para la especie.
Considerando lo ocurrido en el 2025, es adecuado pensar que durante este año continúen los avances en materia de biomedicina, de exploración espacial y de inteligencia artificial. En el 2026 se espera ver nuevas curas a enfermedades genéticas incurables, más avances en computación cuántica y nuevas imágenes del espacio profundo del Telescopio Espacial James Webb.
La publicación National Geographic considera que en este año los avances más significativos vendrán en al área de la conservación de especies, de la ingeniería genética para desarrollar microorganismos que permitan transformar residuos en recursos. En temas de salud, la inteligencia artificial y nuevas técnicas permitirían realizar grandes avances en el ATLAS celular humano.
Respecto a la carrera espacial, hay diversas misiones programadas. Alunizarán varios dispositivos, entre ellos, la misión china Chang’e 7 que se dirige al polo sur lunar, donde espera encontrar agua congelada. En abril, se proyecta que cuatro astronautas despeguen hacia la Luna y, aunque no alunizarán, podrán observar la cara oculta de la Luna y tomar imágenes y mediciones con las que esperan hallar nuevos puntos de aterrizaje para futuras misiones Artemis, de la NASA.
Las valoraciones de Chemical Abstracts Service (CAS)
Esa división de Sociedad Estadounidense de Química identificó ocho tendencias emergentes que abarcan el desarrollo de fármacos, las energías renovables, la agricultura inteligente, entre otras. Esas perspectivas se basan en gran medida en la investigación efectuada dentro de la CAS Content Collection, el mayor repositorio de información científica curado por humanos.
Las células solares de perovskita en tándem —las compuestas de perovskita y silicio— han alcanzado eficiencias de conversión de energía superiores al 34 %, una mejora significativa respecto a los paneles comerciales existentes basados en silicio que pueden alcanzar alrededor del 24 %. Estas permiten generar más energía por metro cuadrado, lo que las hace viables en entornos con limitaciones de espacio, como tejados más pequeños y vehículos en los que no caben los paneles fotovoltaicos tradicionales. También facilitan el desarrollo de instalaciones solares portátiles. Los tándems híbridos también se basan en la infraestructura fotovoltaica de silicio existente en lugar de sustituirla. Por el contrario, las células solares de perovskita pura se enfrentan a problemas de degradación y estabilidad. Se espera que las primeras versiones comerciales lleguen al mercado en 2026.
Las cifras de muertes relacionadas con los opiáceos comenzaron a descender, pero más de 50 mil estadounidenses siguieron muriendo por sobredosis de opiáceos, según los datos más recientes. A pesar de esas alarmantes cifras, las alternativas eficaces y no adictivas para el dolor moderado a intenso han seguido siendo esquivas. Tras la aprobación por la FDA de la suzetrigina en enero de 2025, se renuevan las esperanzas de un alivio del dolor sin opiáceos como gran descubrimiento científico en 2026. Éste es el primero de una nueva clase de fármacos que bloquea selectivamente los canales de sodio NaV1.8 que se encuentran exclusivamente en las neuronas periféricas sensibles al dolor. La suzetrigina consigue una selectividad de más de 31 000 veces para las vías del dolor, al tiempo que preserva otros tejidos. Los ensayos clínicos demostraron un alivio del dolor comparable al de los opiáceos para el dolor posquirúrgico y agudo sin depresión respiratoria, sedación ni potencial de abuso. Esto supone la primera gran innovación en el tratamiento del dolor en más de 20 años.
La industria textil genera 132 millones de toneladas de fibra al año, más del doble de lo que se producía hace 25 años. Gran parte de ese aumento se debe al uso de materiales basados en combustibles fósiles, como los poliésteres, que también generan importantes residuos y emisiones de CO2. Solo el 8% de las fibras proceden de fuentes recicladas en la cadena de suministro de ropa, y una de las razones es que muchos tejidos mezclan algodón y poliéster de forma que impiden su separación. Investigadores de Avantium y de la Universidad de Ámsterdam han desarrollado recientemente un proceso de reciclaje innovador que puede resolver ese problema. Hasta ahora, ha logrado una tasa de recuperación del 75 % del algodón en forma de glucosa y del 78 % de los monómeros de poliéster. La tecnología se trasladará a una planta de demostración en 2026 con operaciones a escala comercial de 100 mil toneladas anuales previstas para finales de la década. Esta innovación en el reciclaje podría ayudar a los productores de ropa sostenible a cumplir los nuevos requisitos al tiempo que abordan el problema de los residuos textiles.
Los biomarcadores, como las proteínas, el material genético, los exosomas y otros, son importantes para la detección precoz del cáncer. La detección precoz aumenta las tasas de supervivencia del cáncer, pero la tecnología impulsada por la IA puede ser capaz de ir más allá de la detección para llegar a la predicción. Un reciente descubrimiento demostró cómo puede el aprendizaje contrastivo hallar biomarcadores que pronostiquen la respuesta al tratamiento. Su marco de modelado predictivo de biomarcadores mejoró la selección de pacientes en ensayos clínicos retrospectivos de inmuno-oncología, obteniendo un beneficio de supervivencia del 15 % con respecto a los diseños tradicionales mediante un modelo de conjuntos que incorpora modelos de lenguaje extensos (LLM), IA generativa y aprendizaje automático tradicional. Los investigadores también avanzaron en el uso de modelos de aprendizaje automático para predecir las respuestas a la inmunoterapia con inhibidores de puntos de control inmunitarios.
Para que la transición a las energías renovables tenga éxito, debemos almacenar la electricidad generada durante horas o incluso días. Las nuevas tecnologías de baterías basadas en la ciencia de los materiales están superando a las actuales baterías de iones de litio (LIB) en coste y disponibilidad de materiales, y en 2026 varias opciones estarán listas para su comercialización a la escala que necesitan las empresas de servicios públicos: las baterías de metal-aire, las baterías de iones metálicos. La energía limpia recientemente ha alcanzado el 40 % de la generación mundial de electricidad, y el almacenamiento de energía renovable será crucial a medida que continúe la transición energética. Los descubrimientos científicos en las baterías señalan un cambio estructural: la electricidad almacenada ya no es un complemento de los combustibles fósiles, sino que se está convirtiendo en la base de la infraestructura energética moderna del mundo.
A medida que se intensifica la volatilidad del clima, los investigadores recurren a la mitad oculta de las plantas —el sistema radicular— para desarrollar cultivos que puedan prosperar bajo el estrés de la sequía. Los equipos que utilizan CRISPR/Cas9 y herramientas de edición de bases modificaron con éxito los genes de la arquitectura de las raíces en el arroz, el trigo y el maíz para promover una absorción de agua más profunda y eficiente sin comprometer el rendimiento. Esas modificaciones se dirigen a rasgos como el ángulo y la profundidad de las raíces, lo que permite a las plantas acceder a la humedad desde capas más profundas del suelo. A diferencia de la mejora tradicional, que puede tardar décadas en fijar tales rasgos, la edición genética permite el desarrollo preciso y rápido de cultivares resistentes a la sequía adaptados a geografías específicas. Ese método también es menos problemático que otras formas de modificación genética en los cultivos. Los organismos modificados genéticamente implican la transferencia de genes de diferentes especies, lo que ha suscitado preocupación por los efectos no deseados en las plantas que entran en el suministro de alimentos. La tecnología CRISPR, sin embargo, solo modifica los genes del genoma actual de la planta; no introduce genes de otras especies.
Otra de las tendencias científicas para 2026 en biotecnología es el desarrollo de la biomanufactura sin células. Esos sistemas pueden producir proteínas, enzimas o sustancias químicas a demanda sin organismos vivos ni tanques de fermentación. Esas plataformas sin células son más rápidas, estables y fáciles de ampliar que los sistemas tradicionales gracias a los avances en la compartimentación de las reacciones y la regeneración de la energía. Al desvincular la biología de los biorreactores, se abre la puerta a una producción portátil, programable y en tiempo real para diagnósticos, terapias y materiales sostenibles, en cualquier lugar donde se necesite biología, pero las células sean un lastre. Esa nueva tecnología de diagnóstico podría mejorar la respuesta de emergencia, especialmente en entornos con recursos limitados, creando terapias en el punto de atención, acelerando las pruebas de laboratorio o proporcionando capacidades de pruebas móviles. En 2026, esos sistemas podrían pasar de los laboratorios a las plataformas piloto, con aplicaciones que se extenderían a la atención sanitaria, la biocatálisis industrial y la fabricación lista para su uso sobre el terreno.
La corrosión le cuesta a la economía mundial más de 2.5 millones de millones de dólares al año, con puentes, tuberías y estructuras marinas que requieren constantes reparaciones reactivas. La combinación de la tecnología emergente del Internet de las cosas (IoT) con los materiales autorreparables existentes es un descubrimiento puntero en 2026 en la ciencia de los materiales que podría inclinar las industrias hacia un mantenimiento predictivo para todo tipo de infraestructuras basado en el análisis de datos en tiempo real. Los recientes avances en la ingeniería de microcápsulas, como la estabilidad de la cubierta, los mecanismos de liberación controlada y la química de los agentes curativos, permiten ahora que los revestimientos autorreparables sobrevivan a la aplicación industrial y funcionen con fiabilidad en entornos difíciles. Cuando se producen daños, las microcápsulas incrustadas se rompen y liberan agentes que se polimerizan para sellar las brechas en cuestión de horas. Ya se llevan a cabo los primeros despliegues comerciales en infraestructuras de puentes, plataformas marinas y redes de tuberías. Los materiales autorreparables también tienen otros usos, como en aplicaciones biomédicas.
Las valoraciones de Science.
Las energías renovables, provenientes principalmente de la luz solar o del viento, superaron en el 2025 por primera vez al carbón como fuente de electricidad en todo el mundo. Ese crecimiento se produjo por el motor industrial de China, que domina la producción mundial de células solares, turbinas eólicas y baterías de litio. El logro es tan esperanzador que la revista Science lo ha considerado el principal avance científico de 2025.
La publicación recuerda que el auge de las energías verdes se produce en un contexto poco alentador. Las emisiones globales de carbono siguen en aumento mientras los países no cumplen con los recortes prometidos en el acuerdo climático de París. El objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 grado Celsius parece imposible. Mientras, Trump ha prometido perforar en busca de petróleo y ha retirado los incentivos a los autos eléctricos en favor de la gasolina. Sin embargo, en septiembre, el presidente chino Xi Jinping declaró en la ONU que su país reducirá sus emisiones de carbono hasta un 10% en una década, no consumiendo menos energía, sino aprovechando más el viento y el Sol.
El gigante asiático ha apostado por esas tecnologías tanto para satisfacer su enorme demanda interna como para exportarlas a escala global. China produce el 80 % de las células solares del mundo –a principios del siglo XXI, no llegaba al 4 %–, el 70 % de las turbinas eólicas y el 70 % de las baterías de litio, a unos precios que ningún competidor puede igualar. A medida que su producción aumenta, los precios caen. La industria de las energías renovables representa ya el 10% de la economía de China. La generación de energía solar ha crecido más de 20 veces en la última década y sus parques solares y eólicos podrían abastecer a todo Estados Unidos.
Además de las renovables, el decálogo de descubrimientos e innovaciones de la revista también ha destacado este año los nuevos antibióticos contra la gonorrea, el progreso de los xenotransplantes y que por primera vez se ha podido ver el rostro de un denisovano, una especie humana extinta. Y entre los logros destacados, probablemente el más esperanzador de todos: la sonrisa de un bebé que ha superado una enfermedad letal gracias a la edición genética (ya mencionado).
La gonorrea, una enfermedad de transmisión sexual que afecta a más de 80 millones de personas cada año, puede provocar dolor y sangrado, infertilidad en hombres y mujeres e incluso cegar a los recién nacidos si se infectan. La bacteria responsable (Neisseria gonorrhoeae) ha desarrollado resistencia contra casi todos los antibióticos y los que aún funcionan comienzan a fallar. Por fortuna, dos nuevos medicamentos para combatirla, los primeros en décadas, fueron aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA): la gepotidacina y la zoliflodacina.
Los investigadores descubrieron cómo las neuronas ayudan al cáncer a crecer y propagarse, al proporcionarles mitocondrias, una fuente de energía adicional. Eso abre una nueva área de investigación para encontrar posibles terapias que interrumpan este proceso, frenen el avance del cáncer e incluso, si es posible, impidan la metástasis.
En el 2025 se completó el Observatorio Vera C. Rubin en Cerro Pachón, Chile. Desde inicios del 2026, el telescopio barrerá sin cesar los cielos con un detalle sin precedentes. En un año, esta joya de la astronomía reunirá más datos ópticos que todos los demás telescopios de la historia y construirá lentamente el mapa 3D más detallado del cosmos jamás creado. Con su sistema óptico innovador y una cámara del tamaño de un auto, el observatorio buscará el hipotético Planeta 9 más allá de Neptuno, ayudará a revelar cómo crecen las galaxias y estudiará la materia oscura.
Los denisovanos, una misteriosa especie humana emparentada con los neandertales, fueron descubiertos en 2010 a partir del ADN hallado en una cueva de Siberia. En el 2025, por fin, se les puso cara. Investigadores confirmaron con evidencia genética que un cráneo de 146 000 años encontrado en Harbin (China) y conocido como el ‘Hombre dragón’ pertenecía a un denisovano de gruesas cejas y mandíbula poderosa.
AlphaFold 2, la IA de Google DeepMind, ganó el Nobel de Química en 2024 para sus creadores por predecir la estructura de las proteínas. En el 2025 los modelos de lenguaje grandes (LLM), entrenados con billones de palabras para generar texto, son los que han resuelto problemas científicos. Una versión avanzada del Gemini de DeepMind ganó una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas –la competencia de matemáticas de secundaria más difícil del mundo–, una hazaña que los pronósticos de 2021 predijeron que sería inalcanzable hasta 2043. El GPT-5 de OpenAI también produjo avances que habían desconcertado a los matemáticos durante décadas. Otras LLM han cosechado logros en química y biología ahorrando a los investigadores cientos de ensayos e incluso años de trabajo.
Durante años, los físicos pensaron que el muón, una partícula subatómica, podría tener un magnetismo más fuerte de lo que predice el modelo estándar de la física, que es la teoría que explica el universo. Sin embargo, el experimento Muon g-2, llevado a cabo en el Fermilab (Laboratorio Nacional Acelerador Fermi) cerca de Chicago, Estados Unidos, mostró que no es así. Puede parecer decepcionante, pero supone un logro importante, ya que los teóricos han sido capaces de calcular con precisión el magnetismo del muón usando una nueva técnica de cálculo llamada teoría de la red de gauge.
Los xenotrasplantes, el trasplante a humanos de órganos de animales, dio pasos impresionantes en el 2025, gracias a cerdos genéticamente modificados para hacer que sus tejidos sean más seguros y menos propensos a sufrir rechazo. Un riñón de cerdo con 69 genes alterados funcionó durante casi nueve meses en un hombre de New Hampshire, hasta que falló en octubre. Y otro riñón de cerdo con solo seis genes modificados funcionó casi tanto tiempo en una mujer en China. Estos avances extienden el récord anterior, de solo cuatro meses. En cada caso, los órganos provenían de cerdos criados por empresas que esperan que la xenotrasplantación se convierta en un negocio rentable.
Investigadores en China descubrieron un gen que ayuda a proteger el arroz del calor nocturno, que hace que tenga menos rendimiento y produzca un grano de mala calidad. Si se añade a variedades comerciales, ese gen podría ayudar a proteger las cosechas a medida que el cambio climático calienta las noches.
Hasta acá este recorrido por algunos de los hitos científicos del 2025 y algunas predicciones para este sector en el 2026. A inicios del 2027, volveremos a pasar revista.
Referencias
- 7 avances en ciencia y tecnología espacial que habrá que tener en cuenta en 2026. Forbes. https://forbes.es/science/852256/7-avances-en-ciencia-y-tecnologia-espacial-que-habra-que-tener-en-cuenta-en-2026/
- De Jorge, Judith. ‘Science’ elige los diez avances científicos de 2025: de las renovables chinas y el ‘bebé milagro’ al rostro de un denisovano. ABC: https://www.abc.es/ciencia/science-elige-diez-avances-cientificos-2025-renovables-20251217200000-nt.html
- Descubrimientos científicos: tendencias emergentes de interés para 2026. CAS. https://www.cas.org/es-es/resources/cas-insights/descubrimientos-cientificos-tendencias-emergentes-de-interes-2026
- Predecimos los mayores avances científicos que podrían suceder en 2026. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/2024-predijimos-mayores-avances-cientificos-2025-nuestros-aciertos-fallos-y-predicciones-para-2026_27123