La Habana, Cuba. El ordenamiento monetario al que está abocado el país no es una decisión festinada, sino una necesidad de la economía nacional para mejorar su funcionamiento.

Detrás de ese complejo proceso, que tendrá impacto sobre todos los recovecos de la sociedad cubana, hay un pensamiento científico que analizó con lupa cada uno de los pasos previstos.

Unas 200 personas, entre economistas, funcionarios, y políticos, han trabajado concienzudamente en el diseño de la desaparición del CUC, la unificación de la tasa de cambio, la reforma de los ingresos y la eliminación de subsidios y gratuidades.

Nada de lo que se hará es una improvisación, sino el fruto meditado del conocimiento, al que se le suma la convicción humanista de proteger a los más vulnerables. A pesar de los malos tiempos, es un paso muy necesario.

Sin solución mágica

Por supuesto que el ordenamiento monetario por si solo no resolverá los viejos problemas de la economía cubana, pero sin dudas mejorará las condiciones en que trabajarán las empresas.

La prevista devaluación del peso, que ahora está a la par del dólar, debe estimular la eficiencia empresarial, las exportaciones y las inversiones y por tanto fortalecer el músculo productivo nacional.

El reajuste en ciernes destrabará la mayoría de los temas pendientes que hay en la economía, aunque No constituye una solución mágica a los problemas.

Es la planificación de un ambiente económico más sano en el que al fin reinen la productividad y la eficiencia. Esa es la razón por lo que la llamada Tarea Ordenamiento es un proceso integral que va mucho más allá de la eliminación del CUC o de la unificación de la tasa cambiaria.