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Por Adalys Pérez Suárez

Por vez primera, en una especie de tributo, el Museo Nacional de Bellas Artes abrió sus salas a una exposición personal de Pedro Álvarez Castelló, artista cubano trágicamente fallecido en los Estados Unidos en 2004, a la temprana edad de 37 años.

Sigue pintando, Pedro es el título de esta muestra, que contó con la curaduría del Premio Nacional de Artes Plásticas José Ángel Toirac, amigo cercano del homenajeado; la crítico de arte Dannys Montes de Oca; y Jorge Fernández, director de la prestigiosa institución capitalina.

Óleos sobre lienzo, bocetos y serigrafías, entre otros soportes, conforman la selección de obras creadas entre 1985 y el año 2003, las cuales evidencian la fidelidad de Pedro Álvarez hacia la pintura, no obstante, la variedad de géneros a los que acudían sus compañeros de generación.

Al encuentro con la obra de Pedro Álvarez

Tras la inclusión hace cuatro años de una obra de Pedro Álvarez en la exposición colectiva A la vuelta de los 40, realizada en la habanera Galería Acacia y abierta al público en el Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 18 de mayo próximo, es en nuestro país la de mayor amplitud dedicada al desaparecido pintor.

A través de Sigue pintando, Pedro, el público puede redescubrir a uno de los más lúcidos artistas de la generación de los 80 quien, tomando como referente la historia del arte, aportó al nuestro una nueva visión de la realidad.

Según destacan los especialistas, la original manera con que Pedro Álvarez mezcló la historia, los escenarios y los símbolos de diferentes épocas, le permitió abordar nuestras circunstancias, desde una óptica crítica y con un particular sentido del humor.