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Por Luis Enrique Oramas

Ahora que nos acercamos a los juegos finales de la 64 Serie Nacional de Béisbol, es válido recordar a Manuel Cueto, un pelotero de los primeros años de la República, nacido un ocho de febrero, pero de 1892.

Patato Cueto o Melo Cueto, como lo apodaban, al nacer ostentó la ciudadanía española, pues Cuba era colonia esa nación; pero, en 1899, adquirió la que le tocaba por haber venido al mundo en Guanajay, hoy provincia de Artemisa.

En los terrenos de béisbol de la época, Cueto bateaba y fildeaba a la derecha, pesaba 157 libras y su talla era de cinco pies con cinco pulgadas; de ahí que le llamaran Patato.

Cueto comenzó su carrera profesional jugando la tercera base para el equipo Habana; aunque también defendió los colectivos Almendares, Marianao, Santa Clara, el team Cuba y los Medias Rojas.

Sobre todo, un gran bateador

En su prolongada carrera deportiva, Manuel Cueto se caracterizó por su buen desempeño a la ofensiva, pues superó en 11 oportunidades los 300 de average.

Su refinado bagaje madero en mano hizo que atrajera la atención del equipo de la Liga Federal estadounidense Saint Louis Terriers en 1914.

Pero no solo en los turnos al bate se destacó, pues la versatilidad como jugador de Patato Melo lo llevó a jugar en todas las posiciones del cuadro, incluyendo la receptoría, y también cubriría los jardines cuando el equipo lo necesitaba.

Manuel Cueto, este destacado jugador de la Liga Profesional Cubana de Béisbol, falleció el 29 de junio de 1942, a los 50 años, en el ultramarino pueblo de Regla, al Este de nuestra capital.