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Por Marilys Suárez Moreno

El Día Internacional de la Mujer es en Cuba un día muy especial. Celebraciones, fiestas, agasajos se suceden el ocho de Marzo.

Fábricas, centros laborales, estudiantiles, cooperativas agrícolas, y trabajadoras por cuenta propia saludan la fecha entre felicitaciones, flores y regalos.

Este año, muy difícil y complejo por demás, la fecha no pasará por alto, y tampoco faltara el homenaje y reconocimiento a ese ser tan especial, y a quien tanto debemos, hasta la vida, la nuestra, la de las personas que amamos y la de aquellas que ni conocemos.

Protagonista de primera fila en cuanta batalla se libre, ellas desarrollan un papel vital en las aulas, hospitales y entre los científicos. Incluso se han empoderado como trabajadoras por cuenta propia y en los más disimiles roles.

El primer ocho de marzo

Pero este día que pertenece a las mujeres de Cuba y del mundo, no siempre transitó por senderos expeditos.

El ocho de marzo de 1931, en plena tiranía machadista, trabajadoras de algunos talleres y fábricas capitalinas decidieron celebrar la fecha también. Y qué mejor sede que el Centro Obrero de Cuba, en La Habana Vieja.

Vestidas de fiesta y con muchas flores engalanaron el local. No todas pudieron participar, porque la represión no lo permitió, pero aquellas que llegaron a la sede, ya lleno de participantes, hablaron y escucharon habar de empleos, derecho al voto, seguridad para las trabajadoras y de muchas otras conquistas.

Oradoras como Rosario Guillaume y Panchita Battet, ambas obreras sindicalistas, llamaron a la unidad de la clase obrera y las fuerzas femeninas.

Protagonistas en el ámbito social y familiar

Con el triunfo de Enero, las festividades por el Día Internacional de la Mujer lograron protagonismo en Cuba.

Reconocidas en sus centros de trabajo y estudios, y hasta en su ámbito social y familiar, ellas son las protagonistas de hoy, y aunque conscientes de lo que aún les resta, miran el futuro con optimismo y seguridad.

A 125 años de aquella primera conmemoración, el ocho de marzo constituye una jornada de recuento, y también de festividad y homenajes.

Claro, todo ajustado a las actuales circunstancias, bien complejas y duras; pero sin perder la ternura que las identifica, entregando sus energías y talento al día a día de los suyos, y aportando cuánto puede a las muchas ganas de salir adelante que nos impulsan.