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Un artículo publicado en la web Chessbase Magazine insiste en que enseñar ajedrez en edades tempranas conlleva numerosos beneficios para el desarrollo intelectual.

Esta práctica es lo más recomendable, pues ayuda a desarrollar en niños entre tres y cuatro años sus capacidades intelectuales, memoria, pensamiento crítico, resolución de problemas y toma de decisiones.

Además de la creatividad y la imaginación, fomenta en los pequeños la aceptación de reglas y la empatía. Igualmente, el ajedrez es un juego integrador que enseña a no discriminar y a trabajar en equipo.

El artículo publicado en la web Chessbase Magazine puntualiza que el aprendizaje del ajedrez en edades tempranas es un proceso complejo que fortalece la enseñanza-aprendizaje.

Manos a la obra

Las sesiones de enseñanza del ajedrez en niños a partir de tres y cuatro años deben ser cortas, de 15 a 30 minutos, y el aprendizaje debe ser divertido y sin presiones, señala la web Chessbase Magazine.

Recomienda el artículo enseñar primero los elementos del ajedrez, como las piezas y su colocación, antes de enseñar los movimientos; comenzar con la identificación y características del tablero, las piezas y su colocación.

Los movimientos se mostrarán poco a poco, y sin presión. En el artículo se menciona a José Raúl Capablanca como figura conspicua entre los niños-genios de la historia del juego ciencia.

Convendría retomar en las primarias cubanas la enseñanza del ajedrez para contribuir a la formación intelectual de los jóvenes, porque Cuba ha dado excelentes ajedrecistas.