Ya hemos hablado en esta Revista sobre la Fontana de Trevi, la fuente más grande, mágica y famosa del mundo, debido a que las personas que la visitan arrojan monedas en su interior.
Hasta hace poco tiempo, realizar semejante acción era totalmente gratuito; sin embargo, desde el pasado dos de febrero ese ritual tiene un precio, pues ahora hay que comprar un boleto de dos euros para acercarse a la fuente y lanzar monedas a sus aguas.
La nueva entrada obligatoria tiene como objetivo regular el acceso al monumento, aunque la implementación ya enfrenta como principal reto la multitud de visitantes que, entre el deseo y la confusión, intenta ignorar las nuevas reglas para acercarse a la famosa fuente.
Con esta medida el gobierno municipal de Roma busca gestionar las multitudes en uno de los monumentos más concurridos de la capital.
Ampliamente visitado
Inmortalizada en la película La Dolce Vita, la Fontana de Trevi se ha convertido en un punto crítico del problema de la invasión de turistas en Roma, especialmente durante el verano.
La pequeña plaza que la acoge, situada detrás del Palacio Poli, suele estar repleta de visitantes, muchos con helados derretidos en sus manos o rellenando botellas de agua en la fuente.
En 2024, la ciudad probó un sistema de barreras para limitar el acceso al borde de la fuente y evaluar si el control de multitudes era factible.
El resultado fue una fuerte disminución en el número de personas dispuestas a hacer fila para acceder de cerca a la Fontana de Trevi, obra que marca el punto final de un acueducto antiguo. Pese a las restricciones, el imponente monumento sigue siendo ampliamente visitado.