Compartir

El empeño del doctor Ángel Arturo Aballí Arellano de combatir la tuberculosis en centros especiales cristalizó el seis de enero de 1944, Día de Reyes, al inaugurar el Sanatorio para Niños Tuberculosos.

Ubicado en la habanera Calzada de Bejucal, su construcción costó 800 mil pesos y daba cabida a 320 ingresados en cuartos de tres camas con baños y servicios intercalados.

Había comedor, salas de cura y esterilización, farmacia, incineración, laboratorio, anfiteatro, cinematógrafo, lavandería, almacenes, aulas y patio para juegos y ejercicios; médicos, enfermeras, técnicos y especialistas realizaron exámenes de oposición.

Luis Dauval, proyectista del Sanatorio para Niños Tuberculosos, recibió Medalla de Oro del Colegio Nacional de Arquitectos; hoy allí funciona el Hospital Materno Infantil Ángel Arturo Aballí.

Doctor Aballí

Uno de los pediatras medulares cubanos, el doctor Ángel Arturo Aballí Arellano, tuvo visión sobre la función del médico como fuerza social. Su presencia está en la cátedra de Patología y Clínica Infantiles de la Universidad de La Habana, la renovación de la enseñanza de la Pediatría y la formación de médicos en la atención al niño.

Fundó el primer Servicio de Clínica Infantil en el hospital de las Mercedes, inauguró Sala de lactantes, consulta externa y de puericultura, y los laboratorios de Anatomía Patológica y Clínico; en Cuba introdujo la otoscopia, el uso del citoscopio infantil y la transfusión de sangre en el niño.

Miembro de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y opositor a la tiranía machadista, el matancero Ángel Arturo Aballí Arellano nació el 30 de septiembre de 1880; hoy, Día del Pediatra cubano.