Carlos del Porto Blanco
Los días 27 y 28 de diciembre, el teatro Karl Marx abrió sus puertas a la compañía Laura Alonso Ballet en la función de gala “Alonso por siempre”, en conmemoración del 105 cumpleaños de Alicia Alonso.
Fue un homenaje, en palabras de Laura Alonso, Alicia, Alberto y Fernando, y para todos los que han sido tocados por su obra: para cada bailarín, cada coreógrafo, cada maestro, cada técnico, cada alumno… y para cada uno de los espectadores, por acompañarlos.
¡Lucha, trabaja y toma vuelo! Maurice Béjart.
La función comenzó con el pas de deux de ballet “Don Quijote” que tuvo en los papeles protagónicos a Thalía Molina y Isaías Rodríguez (27) y Lilia A. Martínez y Abraham Quiñones (28). Ese ballet se presentó por primera vez en Cuba de manera integral, el 21 de agosto de 1987 por medio de un montaje colectivo en el que participaron maestros y ensayadores del Ballet Nacional de Cuba, BNC. La puesta en escena se materializó en la clausura del VI curso práctico internacional de la Escuela Cubana de Ballet, CUBALLET.
La segunda obra presentada fue el pas de deux, “Romeo y Julieta”, defendida por Lilia L. Martínez y Yerandy Tapanes (27) y Thalía Molina y Cristofher Martínez (28). Este fue un ballet que Alicia Alonso bailó en varias versiones coreográficas. En 1969, Alberto Alonso creó una versión titulada “Un retablo para Romeo y Julieta”.
A continuación, subieron a escena Rachel Mendoza y Isaías Rodríguez (27) y Elena M. Matos y Abraham Quiñones (28), para interpretar el pas de deux del “Cisne Negro”. El lago de los cisnes es una pieza con la que Alicia Alonso tuvo una relación estrecha. La primera presentación íntegra en Latinoamérica se produjo el 24 de enero de 1954 por el Ballet Alicia Alonso, hoy Ballet Nacional de Cuba.
Después Alejandra Rodríguez (27) y Rachel Mendoza (28) escenificaron “La muerte del cisne”. El coreógrafo Michel Fokine creó para la bailarina Anna Pavlova esa pieza breve con una gran carga emotiva y simbolismo, que recrea los últimos momentos de agonía de un cisne herido que aún lucha por la vida o el sufrimiento ante la muerte del primer amor. Alicia Alonso asumió esta pieza en múltiples ocasiones con una lectura muy personal. El cisne moribundo se fusionó con la sensibilidad de un país en transformación y se convirtió en la metáfora del artista acosado por la represión.
Seguidamente se representó el pas de deux de “Giselle” encarnado por Elena M. Matos y Alex S. Pozo (27) y Alejandra Rodríguez y Isaías Rodríguez (28). Alicia tuvo una relación muy especial con el personaje de Giselle, al punto de convertirlo en su interpretación más célebre y en una referencia del ballet romántico mundial. Para ella, Giselle, fue mucho más que un desafío interpretativo. Fue una fuente permanente de estudio e inspiración que marcó su trayectoria y el prestigio del Ballet Nacional de Cuba.
La pieza seleccionada como plato fuerte de la velada fue Carmen, coreografía y el libreto de Alberto Alonso, sobre la noveleta homónima de Prosper Mérimeé y el libreto de Henry Meilhac y Ludovic Halévy para la ópera de Georges Bizet.
Según la enciclopedia en línea Wikipedia, Carmen, es un ballet en cinco actos creado por el coreógrafo Roland Petit para los Ballets de París según la ópera homónima de Bizet. Con escenografía de Antoni Clavé el ballet fue estrenado el 21 de febrero de 1949 en el Prince´s Theatre de Londres, Inglaterra, Reino Unido.
Según el programa, Carmen es, sin dudas, uno de los grandes ballets del siglo XX y probablemente sea la obra coreográfica cubana más influyente a nivel internacional. Creada inicialmente en Moscú para Maya Plisetskaya. La obra pasó muy pronto al repertorio del Ballet Nacional de Cuba, convirtiéndose en una pieza emblemática de la escuela cubana de ballet. Alberto Alonso trabajó estrechamente con la Plisetskaya, quien le aportó una enorme energía y una corporeidad nada convencional para los cánones soviéticos; pero con Alicia terminó de moldear un personaje más dramático y simbólico de la mujer dueña de sí, dando como resultado un ballet feroz, altamente teatral y moderno.
Carmen, mujer sensual y de espíritu libre trabaja en una fábrica de cigarros. Tras una pelea con sus compañeras, Carmen es conducida a la cárcel por orden de Zuñiga, Capitán la guardia, quien está inútilmente enamorado de ella. El joven sargento Don José, recién incorporado al regimiento, es el encargado de llevarla a prisión; sin embargo, Carmen lo envuelve con sus encantos y le convence para dejarla escapar. Don José cae enamorado de Carmen y reconoce su debilidad. A la plaza llega el torero Escamillo, seguro se sí, retador y gallardo y Carmen se siente atraída por él. Celoso, Don José le exige a Carmen toda su atención; pero la libertad no es negociable para ella. La encrucijada es perfecta bajo las miradas del Capitán Zúñiga y los curiosos del pueblo que asisten a este ruedo en el que, el destino (en la figura de un toro siniestro) aparece una y otra vez presagiando el trágico final.