La Habana, Cuba.- Un congresista estadounidense honesto y racional acaba de lanzar lo que observadores califican como un nuevo e importante desafío a la política exterior de su país.
Se trata del demócrata Jim McGovern, y de su presentación ante el Congreso de un proyecto de ley para que sea eliminado el «embargo» a Cuba: la legislación firmada en febrero de 1962 por el presidente John F. Kennedy, quien con el ánimo de asfixiarnos desde entonces decretó esa medida contra Cuba.
El dictamen se renueva cada año por los presidentes de turno de Estados Unidos, y constituye la base de una política agresiva incrementada con una madeja de otras amarras y medidas hasta convertirla no solo en el bloqueo que el mundo rechaza, sino en una guerra económica que la administración Trump ha llevado a su peldaño más alto con el cerco petrolero que quiere imponer a la Isla.
Razones de muchos
Sería difícil que avance, mucho más con la mayoría republicana del Congreso, un proyecto como el del legislador Jim McGovern, que se propone derogar la ilegítima base, conque Estados Unidos intenta sustentar su política de asfixia contra Cuba.
Sin embargo, su proyecto de ley resulta de alto valor por reflejar la convicción de que el bloqueo a Cuba no es solo una política criminal sino, además, obsoleta y fallida que también perjudica a empresarios y agricultores estadounidenses deseosos de relaciones con la Isla, algo que comprendió el expresidente Barack Obama.
Observadores opinan que el proyecto de ley abrirá un debate en el Congreso sobre la ética, y la eficacia de la presión económica como herramienta política.
En cualquier caso, McGovern ha relanzado un llamado a sus colegas en el Capitolio: Centrémonos en el pueblo cubano, y tratémoslo como seres humanos que desean vivir con dignidad.