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Ceuta, España. – La crisis migratoria desatada el 30 de julio en la ciudad española de Ceuta, con una avalancha de cerca de 80 mil personas que ingresaron desde Marruecos, sigue aún sin cerrarse y coloca a España en difícil situación.

Aunque abortada, la pretendida nueva invasión instigada desde redes sociales el pasado 15 de agosto, surtió el efecto psicológico para la población ceutí y reavivó las críticas a la actuación del Gobierno central.

El Centro Nacional de Inteligencia de España había pedido extremar precauciones ante la “amenaza creíble”, que obligó a España a reforzar las medidas de seguridad en las fronteras de Ceuta y Melilla.

Pese a las reiteradas expresiones de figuras del Gobierno español ensalzando la cooperación de Rabat, analistas locales y expertos en temas internacionales, señalan que como mínimo, la pasividad de Marruecos alentó la llegada de 72 mil personas a Ceuta el 30 de julio.