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El Conjunto Folclórico de Cienfuegos demostró que resulta un baluarte de la cultura cubana al defender con fervor las tradiciones ponderadas en el siglo pasado por Don Fernando Ortiz.

Este 29 de abril, el público disfrutó el estreno de Ará Okó, espectáculo que cerró la Jornada por el día internacional de la danza y el canto a Eleguá marcó el inicio de la demostración posterior.

Música, cantos, expresiones corporales, fuerza y compás demostraron el respeto por la danza y la maestría de la directora Bárbara Lamí junto a Dany Baró, bailarín con gran evolución como coreógrafo y músico.

Las alabanzas a Oggún y Ochosi, la evocación de otras deidades como Changó y Obbatalá sobresalieron por el talento del coro y las solistas.

La presencia de Oyá, interpretada por las bailarinas, reflejó el aprendizaje constante en los 26 años que posee el Conjunto folclórico de Cienfuegos.

Folclórico de Cienfuegos, vitalidad y armonía

En el estreno de Ará Okó, que en yoruba significa tierra de campo, destacó la belleza del vestuario en todas las escenas y el diseño de luces al realzar la dinámica danzaria dedicada a Oggún.

La representación de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los cubanos y nombrada Ochún en el sincretismo, resultó un momento de fervor y creció con la evolución de Yemayá interpretada por Enzo Lázaro Quesada Beltrán, bailarín graduado de danza contemporánea que asumió el reto magistralmente.

El ascenso al escenario del teatro Tomás Terry brindó al Conjunto Folclórico de Cienfuegos una inmensa satisfacción y reflejó las horas de esfuerzo dedicadas a preservar las tradiciones.

Al final, el público coincidió en que la obra Ará Okó debe regresar a los escenarios porque imprime vitalidad, armonía e instrucción espiritual a través de la danza.