La Habana, Cuba. – La amplia y sostenida estela solidaria que Cuba recibe desde lo moral pero también desde lo material de distintas naciones, movimientos y personalidades en momentos complejos como los que atraviesa, demuestra que hay conciencia en el mundo acerca de cuánto las medidas punitivas impuestas injustamente a nuestro país, dañan su economía.
No se trata solo de una actitud humanitaria ante el impacto social de una verdadera guerra económica; el respaldo a Cuba es también muestra de comprensión de la realidad de la Isla, y de apego a la justicia.
Nadie que considere el hecho de que se trata de una política aplicada de modo inflexible y creciente desde hace más de 65 años por la potencia más poderosa, podrá soslayar el peso del bloqueo en la situación económica de Cuba, independientemente de limitaciones internas.
Resistencia…y resistencia
La reiterada aprobación en Naciones Unidas de la Resolución cubana que cada año exige el levantamiento del bloqueo, y los numerosos pronunciamientos que fuera de ese contexto demandan el cese de la persecución económica, financiera y comercial a Cuba, evidencian que existe conciencia acerca de todo lo que el bloqueo conspira contra nuestro desarrollo.
En las intervenciones que cada año explican el pedido de su levantamiento en la Asamblea General, no solo aflora la denuncia de su carácter genocida, ilegítimo, ilegal y extraterritorial sino, además, la advertencia de su negativa repercusión en la economía nacional y en la vida del pueblo de la Isla, cuya resistencia es admirada.
Mientras, el Estado cubano maniobra para multiplicar lo escaso con que se cuenta bajo la presión de las limitaciones impuestas por una política hostil, y lucha por asegurar la mayor protección posible.