“El remedio puede ser peor que la enfermedad” es una vieja frase que en el caso de los analgésicos u otros medicamentos, debido a su mal uso y abuso, refleja una realidad que pone en alerta a expertos de la salud.

Los medicamentos sin prescripción médica y los accesibles no solo pueden curar o aliviar enfermedades, también pueden causar adicción, sobre todo si se suministran de forma irresponsable.

A menudo el término droga se asocia con sustancias ilegales, pero también hay que tener presentes aquellas de circulación legal como el café, el tabaco, el alcohol, y las llamadas drogas de prescripción, que son conocidas como fármacos o medicamentos.

Las drogas de prescripción se administran con fines  terapéuticos para el tratamiento de problemas de salud, y legalmente son los médicos los únicos profesionales autorizados en nuestro país para recetarlas.

Ajiaco de fármacos

Algunas drogas de prescripción, dígase tranquilizantes o fármacos para calmar la ansiedad o aliviar el dolor en determinadas circunstancias, como el avafortán, suelen ser objeto de uso indebido en nuestra sociedad.

Especialistas expresan que las hormonas anabólicas, que de forma injustificada utilizan algunos jóvenes para modificar artificialmente su masa muscular, tienen consecuencias nocivas para la salud.

Además, en la actualidad muchas personas combinan diferentes fármacos con fines no médicos, cuyo riesgo a la salud aumenta cuando se mezclan con bebidas alcohólicas que potencian sus efectos tóxicos.

Es por ello que en la prevención de actitudes como estas resulta imprescindible la vigilancia y el cuidado de la familia.