Ejemplos crecientes
albaLa Habana, Cuba.- Que el reciente Foro Social de Porto Alegre haya asumido como modelos de efectiva integración a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, y a la Unión de Naciones del Sur, UNASUR, es un indicativo de que los nuevos derroteros que ensaya esta área geográfica van ganando creciente reconocimiento a escala global.
En efecto, los movimientos sociales de todo el orbe que se dieron cita en esa ciudad brasileña indicaron textualmente su voluntad de defender "la construcción de otra integración, fundamentada en la lógica de la solidaridad, y el fortalecimiento de procesos como la UNASUR y el ALBA".
Ello contrastó además con los críticos juicios vertidos sobre la alarmante situación económica en Europa y en los Estados Unidos, generadora de programas de ajustes que apuntan a acrecentar el caos.
Alianzas de nuevo corte
En la misma medida en que los representantes populares elogian los vínculos que se crean a escala del ALBA y UNASUR, vale recordar que se trata de dos alternativas que no surgieron de la mano de regímenes ligados a las prácticas neoliberales, ni dependientes del centro de poder imperial en el hemisferio.
Por el contrario, llevan el signo de los gobiernos progresistas que en los últimos años han aparecido en América Latina a contrapelo de Washington, y que están demostrando la validez de la unidad para un devenir colectivo independiente.
Por demás, tanto el ALBA como UNASUR se han convertido en espacios donde la inteligencia, el apego a la realidad, el respeto mutuo, la frescura de ideas, y el destierro de criterios dogmáticos, están asegurando las bases de una nueva época en estas tierras. donde la mira interventora aún focaliza no pocos objetivos.
Del otro lado
Mientras en Porto Alegre los pueblos se planteaban asuntos relativos a su avance, en Davos, Suiza, sede de la reunión de las carcomidas economías industrializadas del orbe, no pocos intereses se refirieron de forma sospechosamente elogiosa al "oasis de estabilidad, crecimiento y oportunidades" en que se va convirtiendo América Latina para potencias que viven horas angustiosas en su desempeño.
Y si bien nadie puede privarse a estas alturas de nuestra controvertida civilización de intercambios y transacciones con otras partes del mundo, bien vale no sepultar la historia y desconocer a ultranza que las añejas desgracias que han pesado y todavía pesan sobre nuestras naciones, tienen precisamente su origen en las relaciones de dependencia que los poderosos nos han impuesto, y que van desde el colonialismo hasta el neoliberalismo.
Porque la ingenuidad suele pagarse caro.
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