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Para abrir la sombrilla de la seguridad social

La Habana.- Domingo, quien es trabajador por cuenta propia, no acaba de entender por qué tiene que abonar a la seguridad social. Desde su pequeña cafetería en el corazón del Vedado capitalino, este emprendedor joven está molesto con la Oficina de la Administración Tributaria, la ONAT, tan mentada por estos días.

“¿Para qué necesito pagar seguridad social, si no soy un empleado estatal?”, se pregunta una y otra vez.

Domingo es sólo uno entre muchos que piensan de manera similar, pero que, ofuscados por lo que consideran como una pérdida de dinero, no se detienen a meditar con mayor profundidad sobre un tema que concierne a todos.

Y es que el Estado cubano, a través de un extendido sistema de seguridad social, más tarde o más temprano, de una u otra forma, tiene que asumir grandes gastos sociales que benefician a todos sin distinción.

Tributos para beneficiar a todos

Normados por la Oficina Nacional de Administración Tributaria, ONAT, los impuestos son vistos con cierta ojeriza por buena parte de la población, en un país donde desde hace casi medio siglo prácticamente no se pagan.

Fue la llegada en mala hora del Período Especial y el renacimiento de un sector de empleo no estatal, lo que obligó al establecimiento de una Ley Tributaria, la número 73, aprobada por la Asamblea Nacional, en mayo del 94 y en vigor cuatro meses después, en agosto de ese año.

La Ley Tributaria llegó para llenar un vacío en la necesaria contribución de todos a la Seguridad Social pues, habituados a recibir constantemente, muchos eran, y aún lo son, incapaces de comprender la importancia del tributo, que, dicho sea de paso, no es un invento cubano, ni mucho menos del Socialismo.

Garantizar el futuro

Los tributos son la principal fuente de ingresos que tiene el Estado para sostener la Seguridad Social, ese paraguas invisible que nos protege a todos de una u otra forma.

Ese dinero que aportamos, financia el pago de pensiones, la jubilación, la salud pública o la educación. La Ley Tributaria cubana concibe 11 impuestos, tres tasas y una contribución, que deben ser pagados no sólo por los trabajadores por cuenta propia, sino por personas naturales, empresas y otras entidades.

Con las nuevas regulaciones, los trabajadores por cuenta propia, además del impuesto sobre ingresos personales, deben pagar un aporte a la Seguridad Social.

El presupuesto estatal se nutre de esos aportes que a la larga se revierten en beneficios sociales universales. Por eso, aunque Domingo y otros no lo entiendan, esos tributos abren la sombrilla invisible de la Seguridad Social.




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