Centinelas de la historia
Image Detail AnteriorSiguiente fortaleza de san salvador de la punta en la habanaLa Habana, Cuba.- Los castillos rodean la entrada de la Bahía habanera. Sus piedras centenarias se elevan como fieles guardianas sobre aguas que exhalan olores de petróleo y puerto en ajetreo, acariciadas por siglos de oleaje y salitre.
Erigidos para defender a la ciudad en los primeros tiempos del saqueo y la codicia, hoy son parte del paisaje acogedor del viajero que ha hecho su camino por el mar.
Pero son, sobre todo para el cubano que retorna a la patria, sea o no habanero, la certidumbre de estar ya de nuevo en casa.
El Morro, La Cabaña, La Punta, la Chorrera, albergan en sus moles pétreas a museos y lugares para el conocimiento y el disfrute. Historias del pasado que heredamos, que vale la pena conocer.
Toma de La Habana por los ingleses
Al amanecer del cinco de junio de mil setecientos sesenta y dos una poderosa flota inglesa se avistó en Matanzas, sorprendiendo a las autoridades españolas.
No había por aquella época buenas fortificaciones. La Habana contaba para su defensa con los castillos del Morro, La Punta y La Fuerza y algunos torreones. La Cabaña estaba en construcción y su toma representaba una gran ventaja para el dominio y defensa de la ciudad.
Y aunque se tomaron múltiples medidas, debido a la gran superioridad de la escuadra inglesa, el gobernador decidió rendirse.
La población criolla mantuvo una actitud hostil hacia el nuevo poder, encabezando la resistencia contra la ocupación extranjera. El primer fuerte erigido en Cuba fue el Castillo de la Real Fuerza.
Castillo de la Real Fuerza
Las obras de lo que sería el Castillo de la Real Fuerza concluyeron en siete meses.
Enclavado en la zona de la Avenida del Puerto, el fortín no reunió los requisitos necesarios por su poca capacidad defensiva y en mil quinientos cincuenta y cinco el temible Jacques de Sores destruyó la endeble fortaleza.
Años después finalizó la reconstrucción de la primera parte de la obra, ampliada en años posteriores para dedicarla a vivienda de los gobernadores.
La Giraldilla, escultura representativa de La Habana, remata ese fortín, de murallas de espesor desigual y pisos desgastados por el paso de los tiempos, puentes, pasadizos y techos abovedados. Los castillos de La Habana son como centinelas de la historia.
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